Acertada decisión del Gobierno. Por Eduardo Duhalde.

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Es bienvenida la medida por la que se reincorpora el Ministerio de la Producción al Gabinete nacional. Pero debe ir acompañada de acciones adicionales que le den sustento real en medio de la crisis que enfrentan la Argentina y el mundo.

El martes pasado, en ocasión de inaugurar la 14° conferencia anual de la Unión Industrial Argentina, la Presidenta de la Nación anunció la decisión de reincorporar un Ministerio de la Producción al Gabinete nacional. En mi opinión, la medida tomada resulta auspiciosa por la importancia fundamental que reviste para cualquier país contar con estructuras de gobierno del máximo nivel institucional que se ocupen específicamente de lo productivo.

Es bien conocido mi permanente compromiso -como intendente, gobernador y presidente- con las políticas productivistas y sus instrumentos de fomento y asistencia técnica. No obstante, la reapertura del Ministerio de la Producción debería ir acompañada de una serie de acciones adicionales que le den sustento real en medio de la grave crisis que en la actualidad enfrenta la Argentina y el mundo.

En primer término, se debe poner en funcionamiento un Gabinete Productivo Nacional, conformado entre otras por las carteras de Educación, Energía y Ciencia e Innovación Tecnológica.

Este esquema de trabajo coordinado e interdisciplinario, que fuera probado con éxito durante mi presidencia, permitirá además potenciar los recursos gubernamentales ya existentes, pero que hoy son subestimados o mal empleados por parte de las autoridades.

En este sentido, resulta crucial que los responsables del Estado analicen con dedicación y profesionalismo las cadenas de valor y las economías regionales del país. Ello es, que identifiquen los nichos de exportación y estudien una por una las oportunidades de negocios existentes, a efectos de poner a disposición de la producción nacional un sistema de incentivos que dé impulso al consumo interno y amplíe nuestra capacidad exportadora.

Para ello, es necesario también que, siguiendo los modelos francés y chileno, el Banco de la Nación Argentina funcione -a la vez- como virtual Secretaría Pyme.

De igual modo, se requiere poner al sistema educativo y de investigación científica en función de las necesidades y prioridades de las empresas y demás ámbitos de desarrollo económico y social. En plena sociedad del conocimiento, la ciencia cumple su función social cuando se destaca por su aplicación productiva.

En definitiva, el rol del Estado debe ser el de rodear de prestigio social a aquellos que toman la responsabilidad de crear riqueza y generar trabajo. Así, los titulares de los tres niveles de gobierno -municipal, provincial y nacional- tienen que comprender que una de las tareas más importantes que les compete es la de generar un clima amigable para la producción del país y sus protagonistas.

En suma, es de celebrar que se haya corregido la desacertada decisión tomada en 2003 de eliminar dicha cartera del organigrama del Estado. No es conveniente que los mejores diseños institucionales queden supeditados a caprichos personales o ideologismos fuera de época.

Resta ahora llenar el acertado gesto presidencial de contenido real y acciones concretas.