Argentina: ¿otra vez el “stop and go”? Por Alieto Aldo Guadagni.

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En los 59 años transcurridos desde 1950, es decir desde la postguerra mundial, la economía argentina registra caídas en su nivel de actividad en nada menos que 18 años. Esta tendencia a tener periodos de crecimiento alternados con años de vacas flacas se agudiza en los últimos 16 años transcurridos desde 1993, en los cuales la economía se contrae en 6 años. Este fenómeno ha concitado el interés de muchos estudiosos de la historia económica que han caracterizado este fenómeno como “ciclos de stop and go”, señalando al sector externo o sea al balance cambiario de divisas como el principal factor explicativo de estos ciclos.
En las últimas décadas Argentina registra dos recesiones muy profundas. La primera está asociada con la hiperinflación de fines de la década del 80, con una caída del 16 por ciento del nivel de actividad durante 8 trimestres, es decir una recesión no solo profunda sino también larga. La otra gran etapa recesiva es la asociada al colapso de la convertibilidad cambiaria (un peso igual a un dólar), casi tan profunda como la citada pero más corta ya que apenas duro 4 trimestres. En estos momentos Argentina ya está en recesión como la gran mayoría de los países de América Latina con la posible excepción de Uruguay y Chile. A fines del año pasado la economía entro en la fase recesiva del su ciclo, después de un crecimiento espectacular sostenido por 6 años; el freno del “stop” aparece en el segundo semestre del 2008 por la influencia de la crisis global reforzada por decisiones de política económica que potenciaron esta tendencia negativa. Ahora están cayendo fuertemente las inversiones y también las importaciones. Pero como no hay mal que por bien no venga esta caída de las importaciones sirve para preservar el superávit externo, fuertemente afectado por la caída de los precios agrícolas y la gran reducción de la cosecha que se ha contraído un 30 por ciento con respecto al año anterior, parte atribuible al conflicto agrario y parte a la grave sequia que está afectando las provincias productoras. Así y todo y a pesar de esta declinación del nivel de actividad el PBI aun esta un 50 por ciento por encima del 2002.
Si miramos al futuro no es improbable que la recesión se modere en los próximos meses, ya que el consumo está mostrando una cierta resistencia a caídas pronunciadas. Juegan a favor en la coyuntura varios factores; 1. No hay necesidad de “desinflar” activos financieros o reales.2.El sistema financiero no tiene ni problemas de solvencia ni de liquidez, porque simplemente prestaba muy poco al sector productivo.3. Las reservas del Banco Central son amplias y el tipo de cambio ahora es flexible y no rígido como en los noventa.4.Como no hay inversiones externas en los mercados financieros no hay peligro que se vayan, sencillamente no están. 5. Las cuentas externas muestran superávit, si bien por la caída de las importaciones como hemos dicho.6.Las cuentas fiscales siguen indicando un superávit primario en el orden del 3 por ciento del PBI, si bien están alimentadas por la apropiación estatal de los fondos privados de las AFJP dispuesta por la abolición del sistema privado de ahorro previsional. Por estas razones es posible que la luz verde para el “GO” se encienda a fines de este año.
Pero que se encienda la luz verde no es un pronóstico sino que es simplemente un escenario posible. La gran amenaza es la fuga de capitales domésticos. En el 2006 los residentes en el país compraron divisas para atesorar por apenas 3000 millones de dólares, en el 2007 por 9000, en el 2008 por 22.000 y en los primeros 3 meses de este año según el Banco Central compraron nada menos que 5700 millones de dólares. Lo que está en juego es el imponderable valor de la “confianza” que se puede ver afectada por razones electorales, ya que a fines de junio se renuevan parcialmente ambas Cámaras del Congreso Nacional y es altamente probable que el oficialismo pierda su mayoría. Son varios los escenarios imaginables, que dependerán del tipo de política económica que se encare frente a la crisis global. La gran disyuntiva girara en torno a una decisión esencialmente política para la actual administración y se refiere a si capeamos la crisis aislados financieramente del mundo, o si por el contrario, volvemos al escenario mundial negociando las deudas con el Club de Paris y con los excluidos del último arreglo de la deuda externa. La clave de todo esto se sintetiza en una sola pregunta: ¿volveremos a acudir al FMI sí o no? Es posible que pronto superemos el STOP, pero la cuestión es que vuelva el GO.

ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)