Argentina Trabaja

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Otro “plan” focalizado de los recomendados en los ‘90 por el Banco Mundial

CRECE LA POBREZA Y SE BASTARDEA LA PALABRA COOPERATIVA

Por el TSCyM Gustavo Bertolini(1)

El gobierno nacional se jacta de haber bajado notablemente los índices de pobreza en la Argentina. Sin embargo, las estadísticas privadas marcan que la misma no bajó sino que, por el contrario, subió en el último año.

Si tomamos, por ejemplo,  los datos de la consultora privada Ecolatina:

La pobreza trepó al 31,8 por ciento y la indigencia al 11,7 en el primer semestre de 2009, por lo que más de 17 millones de argentinos tienen sus necesidades básicas insatisfechas. Así lo indicó hoy un estudio de la consultora privada Ecolatina, que precisó que 12,7 millones de argentinos son pobres y 4,7 millones indigentes.  (Perfil.com. 19-07-09).

Según las estimaciones, desde 2007 más de un millón de personas cayeron en la pobreza. Están bien capacitados, pero se sienten solos y deprimidos. Hay muchas parejas con hijos adolescentes. Son invisibles. Para el Estado, para las organizaciones civiles, para sus amigos, hasta para ellos mismos, que en muchos casos reniegan de mirarse en un espejo al que no consideran propio. Negados por las estadísticas del INDEC, ignorados por el Gobierno en el reparto de los planes sociales y subsidios, sumergidos por las olas de la inflación, los nuevos pobres se siguen acumulando bajo la alfombra de una Argentina que parece mirar para otro lado.  (Claudio Savoia, Clarín.com. 28-03-2010).

Otros datos en un estudio efectuado por IDESA (Instituto para el Desarrollo Social Argentino), en base a datos del INDEC, muestra que en la población hasta 18 años de edad la pobreza asciende al 41%; en la población entre 19 y 60 años, la incidencia de la pobreza es del 22%; y entre los mayores de 60 años, la pobreza llega al 12%. Con esto, se deja en claro que la pobreza ataca a los más jóvenes con una crudeza mayor, ya que se multiplica por tres con respecto a la población mayor de 60 años, originando serias deficiencias en el crecimiento de las personas y mostrando un panorama por demás oscuro de cara al futuro para nuestro país.

En general, los planes sociales están dirigidos a un sector de la sociedad que, por diversos motivos, ha quedado “fuera” del sistema, pero no pueden ser fruto de la improvisación y de la discriminación clientelar: deben surgir de un diagnóstico previo a la hora de su instrumentación de manera de lograr los mejores resultados y, sobre todo, para evitar sentimientos de frustración que se pueden generar en los beneficiarios cuando se pretende “forzarlos” a realizar actividades para las cuales no están preparados y, muchas veces, ni siquiera predispuestos.

Una vez cuantificado el sector que se considera “excluido”, se debe trabajar en una segmentación que permita determinar las características de las personas: no es lo mismo un joven de veinte años que un adulto mayor o una persona que solo trabajó de “changas”, que otra que perdió su trabajo pero que tiene un oficio, alguna experiencia sindical y de trabajo en equipo. De la misma manera, se podrían detectar personas que no desean trabajar por “cuenta propia” sino que sólo aspiran recibir un sueldo. Sin obviar a aquellos que no tienen posibilidad, por diversos motivos, de desempeñarse en un trabajo.

A raíz de las denuncias por discriminación, clientelismo político y actos de corrupción en la instrumentación del plan de “cooperativas” Argentina Trabaja, diputados de la oposición convocaron a funcionarios de los Ministerios de Desarrollo Social, Trabajo y Economía para obtener información sobre su instrumentación en el conurbano bonaerense, pero ninguno asistió.

Con todo, la audiencia permitió conocer dos aportes sustanciales para esclarecer el avance del plan, hasta ahora guardado bajo siete llaves por el oficialismo. El primero vino de la mano del director de la Fundación Poder Ciudadano, Hernán Charosky. Tras un pedido de informes iniciado en febrero, Desarrollo Social le respondió que, hasta el 10 de marzo, 61.793 personas estaban incluidas en las cooperativas, cifra sustancialmente inferior a la de 148.000 inscriptos que el Gobierno difunde de manera habitual. La respuesta oficial no menciona la situación de los supuestos 86.207 inscriptos restantes.

El otro aporte provino de un contundente informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina, perteneciente a la Universidad Católica Argentina (UCA), que asimiló el plan Argentina Trabaja con los programas de reestructuración focalizados, que en los años 90 promovía el Banco Mundial.

“El efecto más importante del plan es la transferencia de ingresos, pero no genera empleo ni cambia las condiciones de vida de sus beneficiarios”, subrayó el director del Observatorio, Agustín Salvia, y cerró: “Su resultado es la fractura social, porque no resuelve los problemas de la pobreza, sino que la fragmenta en nichos políticos”.  (Marcelo Veneranda. La Nación, 19-03-2010)

El Gobierno quiere triplicar los planes sociales antes de 2011

La estrategia es parte del plan del Gobierno para ganar las elecciones presidenciales. La Iglesia no va a participar ni ayudar en este plan de cooperativas porque creemos que se sigue una lógica de focalización que lo único que hace es potenciar el clientelismo por más que no haya intenciones del Gobierno en hacer esto”, dijo un destacado referente de Cáritas.

En rigor, la decisión de triplicar su alcance ya está acordada entre el Ministerio de Desarrollo Social y la Casa Rosada. A los 1200 millones de pesos que se le destinaron en el presupuesto de 2009 se le sumarán 1500 millones este año y un monto similar en 2011.

El presupuesto global de ese programa se usa casi en un 80% para pagar los 1200 pesos mensuales que recibe cada cooperativista; el resto va a la compra de herramientas de trabajo. A las tareas de obra pública de los municipios que se hacían hasta hoy el Gobierno quiere sumar, en una segunda etapa, el trabajo de los cooperativistas en la reparación de hospitales y escuelas.

En caso de que no se llegue al presupuesto esperado o de que aumente más de lo estimado el número de beneficiarios, el Ministerio de Desarrollo Social -según las fuentes oficiales- cuenta con la posibilidad de que haya una reasignación de partidas de otros ministerios, mediante el uso de los súper poderes que tiene el jefe de Gabinete. (Sábado, 2 de Enero de 2010 , La Nación).

El plan de seudo-cooperativas Argentina Trabaja prevé, en una primera etapa, aplicar más de $1.500.000.000 (mil quinientos millones de pesos) para delegar obras menores que adjudicaran los municipios, mayoritariamente del conurbano bonaerense, a las 1700 cooperativas de 60 integrantes cada una, con lo que se llegaría a alrededor de 100.000 beneficiarios, aunque ya se escuchan voces extraoficiales que hablan de llevar esta cifra a más de 300.000 el año próximo, con lo que se espera lograr la “fidelidad” de estos beneficiarios en los actos de lanzamiento de la campaña presidencial.

PUNTEROS, POLÍTICA Y VENGANZAS FRENTE AL DRAMA DE LA POBREZA

El Gobierno reparte los planes de 1.300 pesos, privilegiando a los intendentes aliados. Piqueteros oficialistas y opositores también pelean por captarlos. Aprietes, coimas y gente que no trabaja.

Los anuncios corren mucho más rápido que los hechos. En Florencio Varela habrá 42 cooperativas de 60 personas, pero hasta ahora sólo trabajan 6. “El 70% responde al intendente Pereyra, el otro 30% a Carlos Kunkel. Algunos inscriptos cuentan que tienen que entregar 100 pesos por mes al puntero”, dice un viejo periodista local. En Ituzaingó, los beneficiarios del flamante plan están de huelga porque no les pagan. “Son personas pobres, que dejaron o postergaron sus changas para dedicarse a las cooperativas y parece que les toman el pelo”, se lamenta un dirigente de la zona oeste.

Otra interna que desató el anuncio oficial es la de los viejos cooperativistas, temerosos de que las estrictas normas de su movimiento sean confundidas con las flexibles y a veces oscuras reglas que animan el plan “Argentina Trabaja”: aunque los anotados deben inscribirse como “monotributistas sociales” y tomar un curso sobre organización cooperativa, la ejecución de esta obligación es dispar. José Orbaiceta es el presidente de la Federación de Cooperativas de Trabajo, y representante de la Confederación Cooperativa de la Republica Argentina en el Instituto Nacional de Cooperativismo y Economía Social, el organismo oficial formalmente encargado de organizar el plan. “No se nace con un manual de cooperativismo bajo el brazo, se va aprendiendo por el camino”, explica. “Argentina Trabaja es la tercera experiencia de este tipo desde 2003. La primera fueron las cooperativas que se dedicaron a ejecutar planes de vivienda. Después fueron las que también hacían casas, Centros Integrales Comunitarios, obras de agua y de gas. Ahora son planes de inclusión con trabajo. Estos grupos inician un camino. Muchos pueden terminar disolviéndose o seguir creciendo. Nosotros ponemos todo nuestro esfuerzo para que esta gente que no tiene nada pueda perseverar en el cooperativismo. Después veremos”.

El presidente de la Confederación Cooperativa de la República Argentina, Edgardo Form, admite que “la creación de las llamadas cooperativas sociales generó un debate en el movimiento cooperativo, acostumbrado a admitir entidades que históricamente han surgido como respuesta a necesidades concretas y por voluntad de los asociados.” Para Form, “ahora se trata de ofrecer un trabajo decente, y eso es bueno. Pero tal vez hubiera sido mejor denominar a estas unidades como emprendimientos asociativos solidarios, para evitar la comparación con las cooperativas que en Argentina tienen una historia de más de un siglo”, desliza En los empobrecidos barrios del Conurbano, donde se espera que los planes lluevan como maná del cielo, nadie repara en semejantes nimiedades. (Claudio Savoia. Domingo, 20 de Diciembre de 2009 – Clarín. com).

Lo más preocupante -más allá del uso de fondos públicos para financiar la campaña política del oficialismo- son las secuelas que este plan dejará en uno de los sectores más vulnerables de la sociedad, donde miles de personas desocupadas pondrán sus esperanzas en estas “cooperativas” que están condenadas a fracasar desde su misma creación ya que la manera en que se forman va en contra de todo el esfuerzo que viene haciendo el movimiento cooperativo, no solo de nuestro país sino del mundo entero. Se ha intentado y se intenta en el ámbito cooperativo lograr cooperativas con cooperativistas, imbuidos de la doctrina, de los valores y los principios del cooperativismo.

Difícilmente estas “cooperativas de trabajo” en las que sus integrantes perciben un “sueldo” desde el Estado, en lugar de “anticipos a cuenta de excedentes en función del trabajo efectivamente aportado”, como lo prevé la ley de cooperativas, puedan aplicar el principio de equidad, en cuanto a que “el que trabaja más cobra más y el que no trabaja no cobra” como lo establece el régimen cooperativo. Por otro lado, no es un tema menor, que la Autoridad de Aplicación de las cooperativas –el INAES, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social- aparezca “pintado”, cruzado por irregularidades y manejos burocráticos, generados desde una cúpula de conducción política que no está a la altura de las circunstancias.

Sin lugar a dudas, estas cooperativas del plan Argentina Trabaja no apuntan a generar puestos de trabajo sustentables, no permiten la autogestión democrática de los trabajadores ni garantizan la adhesión libre y voluntaria de sus socios desde el momento que pretenden una captación compulsiva de los desocupados que, sin otra alternativa, recurren a este plan para llevar algo de dinero a sus hogares.

No resistirían una inspección de la AFIP o del Ministerio de Trabajo(2)  si la misma se hiciera en forma similar a las que soportan -muchas veces injustamente- las genuinas cooperativas de trabajo.

Seguramente están condenadas a desaparecer, dejando el sabor amargo de la frustración, cuando los municipios no tengan recursos para continuar con las obras, como ya ha pasado con los planes de Emergencia Habitacional y Agua más Trabajo del Ministerio de Planificación o con el tan mentado Plan de Desarrollo Local y Economía Social “Manos a la Obra”, que ya está acrecentando un cementerio de microemprendimientos, sepultando junto con ellos las expectativas y las energías de miles de personas que apostaron a la autogestión pero que fueron conducidas a un callejón sin salida sólo por caprichos de funcionarios inexpertos que -improvisación mediante- se encolumnaron en las filas de la obsecuencia hacia sus “jefes políticos”. En ningún momento se detuvieron a reflexionar que los números que muestran a los beneficiarios en sus planillas y gráficos representan a personas con carencias y con necesidades básicas insatisfechas, producto de un Estado ausente para los pobres y bastante más presente para subsidiar a los empresarios de mayores ingresos.

Es indignante constatar que sólo les interesa mostrar resultados “hacia adentro”, restando importancia a lo que en realidad está ocurriendo en nuestro país.


Notas

(1) Integrante del Departamento de Economia Social, Asociativismo y Desarrollo Local del MPA.

(2) Ley N° 25.877  – Régimen Laboral
Capítulo III -  Cooperativas de Trabajo
Articulo 40. — Los servicios de inspección del trabajo están habilitados para ejercer el contralor de las cooperativas de trabajo a los efectos de verificar el cumplimiento de las normas laborales y de la seguridad social en relación con los trabajadores dependientes a su servicio así como a los socios de ella que se desempeñaren en fraude a la ley laboral.
Estos últimos serán considerados trabajadores dependientes de la empresa usuaria para la cual presten servicios, a los efectos de la aplicación de la legislación laboral y de la seguridad social.
Si durante esas inspecciones se comprobare que se ha incurrido en una desnaturalización de la figura cooperativa con el propósito de sustraerse, total o parcialmente, a la aplicación de la legislación del trabajo denunciarán, sin perjuicio del ejercicio de su facultad de constatar  las infracciones a las normas laborales y proceder a su juzgamiento y sanción, esa circunstancia a la autoridad específica de fiscalización pública a los efectos del artículo 101 y concordantes de la Ley Nº 20.337.
Las cooperativas de trabajo no podrán actuar como empresas de provisión de servicios eventuales, ni de temporada, ni de cualquier otro modo brindar servicios propios de las agencias de colocación.


  • 2 comentarios

    • María Ester Pi de la Serra dice:

      No es secreto el aprovechamiento político que se hace de las miserias humanas. Tampoco es la primera vez que vemos que pasa y desde el hacer, solamente podemos escribir. Esto nos sucede por la situación misma o porque no es oportuno imprimir más violencia de la que ya tiene. Recreando un concepto: La organización y no el hombre, vence al opositor político y al tiempo. Entendiendo que las palabras tienen su propia fuerza: el vencer, se escribe con la misma de valor, de victoria, de verdad, de virtud. Pero colocada en manos non santas puede ser de venganza.
      son palabras de gran actualidad las que nos legara el General Perón “…duraremos tanto como buenos sean los hombres (y mujeres) que representen la dirección de nuestro movimiento…” Se necesita acción organizada y no solamente reacción.

    • Rita Barros Uriburu dice:

      Interesante el artículo y descarnado el análisis que hace del programa. Particularmente creo que nada que se conciba con la idea del clientelismo político puede dar resultados positivos y duraderos. Esta política sólo sirve para acumular decepción y generar corrupción. El ser humano se enaltece y mejora su autoestima cuando al pan lo consigue con su esfuerzo. La escuela del trabajo es el antídoto para las diversas adicciones, proliferación de la delincuencia, la maternidad adolescente y tantos etcéteras que asolan nuestras ciudades.

      No hay que bastardear el cooperativismo, hay que preservarlo de toda manipulación por que es fuente de generación de empleos y mecanismo para la efectiva redistribución de las riquezas. El gobernante que advierta que existe una puerta grande para ingresar a la historia, el enaltecimiento genuino de la persona, cambiará el futuro de nuestro país. No es tan difícil el lograrlo, solo hace falta mirar la política desde el “servicio a”.