Cada derrota de Moreno. Miguel Schiariti.

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Desde el 2006 el Gobierno nacional ha venido implementando su política económica a través del secretario de Comercio Interior, quien ha desarrollado una muy profusa actividad. Digamos una hiperactividad casi sin límites, asumiendo como pro pías funciones de otras secretarías y hasta de algún Ministerio como el de Economía al principio y el (Se Agricultura luego de que fuera creado.

Con un enorme despliegue periodístico sus histriónicas intervenciones -muchas veces con deliberada falta de educación y de respeto-fueron promocionadas como las acciones del “justiciero”. Así se fue intentando forjar el mito del paladín de la mesa de los argentinos que, muñido de superpoderes ilimitados, lograría disciplinar tanto a los precios como a los ‘villanos que los imponían con el sólo afán de dañar a la comunidad. Lo concreto es que toda construcción discursiva, todo relato, en algún momento debe dar cuenta de la realidad. Nuestra realidad exhibe que luego de casi cuatro años de gestión, el paladín de los precios no sólo no ha logrado contenerlos, sino que ha generado escasez y crisis estructurales en los principales mercados estratégicos de la Argentina: agricultura, ganadería y energía (naftas), por citar los ejemplos principales. Por mucho que se ha pretendido negar la realidad a fuerza de dibujar números y estadísticas lo cierto es que -y por tomar un solo ejemplo entre muchos-, como surge del nuestro informe económico, q i te ha cumplido recientemente diez años mostrando la realidad sectorial, los indicadores de la industria frigorífica dicen que en el 2010 la política Moreno produjo caída de stock del 16,5% en los últimos 3 años (10,6 millones de cabezas), de la faena anual del 25,8%, del consumo por habitante por año del 18 %(de 71,5 a 55,3 kg/hab/año) y de las exportaciones de frescos y congelados del 59% en los últimos 15 meses. A esto se suman la desaparición de 4.500 pequeños productores ganaderos, el cierre de 26 fábricas, despido de 3.677 obreros de la industria (10% del total ocupado), inestabilidad laboral de 13.600 operarios industriales, aumento el previo del ganado del 174% y del precio de la carne del 105% en los últimos 14 meses. Sin embargo, no puede soslayarse aquel otro impacto, el más grave, el que nos devuelve la postal de fin de año con la dolorosa imagen de frigoríficos abandonados en el Conurbano. Moreno representa más que la construcción artificiosa de un personaje efímero, es más que una apuesta discursiva: representa la anti-política. Pues si la política es el lugar del debate, de las propuestas y de la ejecución de las políticas públicas para solucionar problemas reales, la anti-política es el discurso de los superhéroes iluminados, que ningunean al resto de los mortales a quienes consideran (en el mejor de los casos» ignorantes e incapaces de decidir acerca de sus propios destinos. Cada una de las derrotas de Moreno no se agota en sí misma, sino que marca la derrota de un modo de ejercer el poder: el de pretender resolver problemas reales ocultándolos tras el relato fantasioso y la prensa adicta, como si acallar las críticas pudiera realmente modificar la realidad. Su penosa consecuencia, sin embargo, no es económica sino social, es la violencia desatada que amanece por el descrédito social por la política, la herramienta que nos brinda realas de juego institucionales, participativas e incruentas para resolver los problemas. La crisis existe, es imposible negarla con discursos que nos hablan de un país ideal. La política verdadera no tiene por que cargar con el peso del descrédito que genera la anti-política. Los problemas no se solucionan con la violencia del Estado ausente y negador ni con superhéroes, sino con personas reales trabajando todos los días sobre» problemas reales que aquejan a las personas reales. Las derrotas de Moreno no deben ser vistas simplemente como desaciertos de Cristina Fernández, sino como lo que son: derrotas de la anti-política.

Tras 4 años de gestión, el paladín de los precios no sólo no ha logrado contenerlos, sino que ha generado escasez y crisis estructurales.

MIGUEL SCHIARITI
Presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes de la República Argentina

Fuente: Revista Fortuna.