Cogobierno, un puente al futuro. Por Eduardo Duhalde. La Nación.

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En el imaginario político de los argentinos han quedado grabadas dos frases, una de Perón: “El que gana conduce y el que pierde acompaña”, y otra de Balbín: “El que gana gobierna y el que pierde ayuda”. En verdad, ésas son fórmulas que han quedado superadas por el proceso de deterioro de las instituciones de la democracia y de pérdida de representatividad de los partidos políticos y de los liderazgos. Por eso mi convicción es que la fórmula, hoy, debe ser: “El que gana gobierna y el que pierde también gobierna”.

Esta convicción se funda no solamente en las circunstancias en que debe desempeñarse el presidente Macri, sin mayoría en ninguna de las dos cámaras del Parlamento y con problemas de diversa índole demasiado complejos para resolver. Hay que mirar alrededor y ver que en todo el mundo los sistemas representativos de la democracia están cuestionados y muestran claras señales de agotamiento. Parlamentarismo y presidencialismo se evidencian cada vez más incapaces de resolver las dificultades de sociedades complejas que viven permanentes cambios.

Mi larga experiencia de gobierno me lleva a sostener la pertinencia de que debemos avanzar hacia un tipo de gobierno compartido por oficialismo y oposición o, mejor dicho, de cogobiernos. En verdad, siempre fui de esa idea porque el país está muy lejos de alcanzar el nivel de desarrollo con estabilidad, justicia y equidad que anhelamos. El 10 diciembre de 1991, al asumir el gobierno de la provincia de Buenos Aires, aun cuando contaba con amplia mayoría parlamentaria, dije: “Desde hoy quedan abolidos los términos oficialismo y oposición”. Y puse todos los órganos de contralor del estado provincial en manos del radicalismo, a la par que abrí el gabinete a la participación de dirigentes y técnicos de ese partido de oposición.

Del mismo modo, en el fin del fatídico 2001, en medio de aquella profunda crisis institucional, política y económica, dije que no aceptaría conducir los destinos de la Argentina sin un cogobierno. Se necesitaba del esfuerzo de todos y de una amplia mayoría parlamentaria que sostuviera a un gobierno frágil que asumía en medio de un caos generalizado. Así se lo señalé en la tarde del 31 de diciembre de aquel año al doctor Alfonsín, que comprendió mi planteo. Así, el radicalismo integró sus ministros a mi gabinete y los legisladores peronistas y radicales impulsaban y aprobaban las leyes previamente acordadas, imprescindibles para enderezar el rumbo.

Hemos visto en la reciente experiencia latinoamericana que el régimen presidencialista, con gobiernos con mayorías amplias, lejos de garantizar la estabilidad y el buen rumbo, han fracasado en sus intentos. Los excesos del presidencialismo y la poca capacidad de la dirigencia para generar acuerdos básicos nos han llevado a construir sistemas permeables a la corrupción y el autoritarismo, sumergiéndonos en crisis recurrentes que parecen ya más la regla que la excepción. En España, por su parte , el parlamentarismo no ha garantizado la superación de la crisis política ni aportado a la solución de los problemas económicos.

Ante esta realidad, es preciso pensar y actuar con audacia y grandeza. Creo que es el momento de avanzar en la idea de establecer el régimen de cogobierno. El ganador de una elección conduce y los otros partidos con representación parlamentaria integran el futuro cogobierno, de manera proporcional. Y esas fuerzas deben firmar un acuerdo de cogobierno que será el programa a llevar adelante.

He convocado, con ese fin, a un grupo de prestigiosos constitucionalistas para que me ayude a recopilar antecedentes y estudios con los cuales estructurar una primera propuesta. Es una forma de empezar un camino que será largo y que requiere de la inteligencia y el esfuerzo de todos. Debemos convencernos: no hay más lugar para la mezquindad, que sólo puede conducirnos al caos.

El ejemplo que miro con atención es Alemania. Allí, desde la fundación de la República Federal de Alemania, en el año 1949, ese país ha tenido 23 gobiernos de coalición de diferentes colores políticos. El acuerdo de coalición más reciente, el que se firmó cuando asumió Merkell, en 2013, se denominó “Crear el futuro de Alemania”.

Seamos capaces de crear, también nosotros, el futuro de la Argentina.

Ex presidente de la Nación

  • 3 comentarios

    • Juan Dodero dice:

      Estoy de acuerdo con el artículo. El gobierno anterior al de Macri, apostó por proteger a los mas pobres unicamente por sus votos, sin interesar lo mas mínimo el país. Seguramente interesados en recaudar mas dinero de argentinos para su propio interés.
      En el gobierno actual, de Macri y a quien voté, veo que tienen las mejores intenciones pero se manejan con mucha soberbia, sin cintura política y no conocen los tiempos y las necesidades de las personas y familias con pocos y con falta de recursos.
      Es impresionante el lío que armaron con una causa justa. La energía sea cual sea hay que pagarla, pero si nos la regalaron, no se pueden poner al día de un momento a otro. Crea terror en la sociedad sobre todo la mas vulnerable y esto no se arregla sin dolor. Esto requiere de un gobierno que sepa leer y entender la situación de una sociedad que no se le puede quitar todo de un golpe, Requiere un gradualismo y con muy buena comunicación.

      En esta línea, gobernar por parte del ejecutivo y la oposición, no es fácil. Hay mucho cables sueltos y la oposición dolida utiliza todos los mecanismos posibles que no permite ese cobierno que usted menciona.

      Ud Dr. Duhalde se hizo cargo del gobierno a partir del 2001 con el país incendiándose, pero mostró un rol que no era de soberbia, sino de alto coraje y con mucha autoridad y nombró ministros adecuados para ese momento: conocían los tiempos que se vivian. Ni siquiera tenía oposición, no había nadie que lograba hacerle ninguna crítica seria para mostrar alguna luz para alivianar ese raudo camino.

      Esto es lo que falta hoy: un gobierno con autoridad y una oposición con legítimidad.

      Lamenté mucho que una persona como usted, bien preparada hubiése dado un paso al costado y proponer a esta familia que gobernó el país por 12 añós. Mire usted, cómo está Santa Cruz, tierra de ellos.

      En este contexto tanto Perón como Balbín hubieran confeccionado otra frases que se asemeje a la situación actual que vivimos.

      Perdón si mezclo las cosas, pero siempre he creído en sus propuestas como presidente de la Argentina.
      Abrazo

      Juan Dodero

    • Miguel Angel Sánchez dice:

      Buenas tardes Dr. Duhalde.
      Su texto expresa las palabras que también comentara en su reciente nota periodística en C5N. Entonces, como ahora, comparto su análisis en general.
      Cuando cursaba el último año de mi carrera universitaria, nuestro profesor de Ética nos decía: “LA DIFERENCIA HACE LA RELACIÓN”. Nunca me olvidé de ésta frase, de ésta enseñanza. Siempre la llevo conmigo. Me ha sido útil para ser más comprensivo y tolerante. Cada vez es más urgente que los argentinos comprendamos y aceptemos que sentir y pensar distinto es tan bueno como necesario para nuestra sociedad, para nuestras instituciones republicanas y democráticas.
      A veces también se debe saber cogobernar con pares (aunque parezca mentira) y no sólo con los “opuestos” circunstaciales.
      Usted mismo así lo hizo cuando fue gobernador de nuestra provincia (doy fé. Por entonces a mí me tocó ser también “su” Secretario de Producción en un municipio del sur).
      Cogobernemos para cohacer y así desarrolarnos con equidad e inclusión.
      Lo saludo con respeto y consideración.
      Muchas gracias.

      Lic. Miguel Angel Sánchez
      Presidente de la Asociación Bonaerense de la Industria Naval
      Presidente de la Mesa Nacional de Concertación de la Industria Naval Argentina

    • jorge dice:

      llama la atenciòn que, politicos retirados, y luego de haber ejercido distintos poderes del estado argentino, son llamados a brindar experiencias de su gestiòn y de las que puedan brindar las autoridades vigentes…siempre sus gestiones fueron buenas o muy buenas peeerooo…los inconvenientes de cada momentos no les permitieron desarrollar sus mejores ideas…ahora, los nuevos gobernantes deben hacer esto y aquello y no olvidarse de…yo hubiera hecho de otra manera…fijènse en otros paises de la regiòn o los del primer mundo…en fin, son tantas las frases que se convierten en discursos amañados y sin sustento…por favor dejen gobernar a los ganadores y el pueblo los acompañe para mejorar y, asì, los sucesivos gobiernos nos permitan una vida mejor y a tono con las promesas de cada campaña…