Después de las elecciones habrá un ajuste de caja. Entrevista a Jorge Sarghini.

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Le ofrecieron el puesto once en la lista y, disconforme, dio el portazo. A Jorge Sarghini, actual diputado del peronismo anti K y con intención de ser reelecto, no le gustó nada la ubicación que le asignaron en la nómina de candidatos por Unión PRO en la provincia de Buenos Aires. Es que esperaba un protagonismo mayor en función del fiel acompañamiento que le había dado a Felipe Solá desde su alejamiento del bloque oficialista. “Creo que a medida que De Narvaéz se fue afianzando en las encuestas utilizó ese crecimiento para ganar posiciones en el acuerdo político, aunque eso significara romper con compromisos previos”, afirma, consciente de la debilidad de esa unión política bonaerense, quien fue secretario de Hacienda y ministro de Economía de la Provincia en épocas duhaldistas.

Fortuna: ¿Se siente decepcionado por la falta de respaldo de Felipe Solá al momento del armado de las listas?

Sarghini: Luego de la resolución 125 me acerqué a Felipe y colaboré en el armado de un interbloque. Él expresó su voluntad de ser releelecto por afuera del FPV y decidí acompañarlo. En ese camino se produjo la confluencia con el sector de Francisco de Narváez. Y después con Mauricio Macri. Yo no puse ninguna condición para dar esos pasos. Cuando Solá hizo acuerdos preliminares manifiestó que él iba a promover, detrás de su propia candidatura, la mía. Pero luego llegó el momento de armarlas. Y ese proceso fue el que me disgustó, me molestó. Hubo manoseo y eso no lo permito.

Fortuna: ¿Por quién se sintió manoseado?

Sarghini: Quienes llevan adelante una negociación son responsables por igual. Por lo tanto, no cargo responsabilidades por nadie en particular. Lo conversé con Solá. Soporté el proceso de negociación sin plantear mi renuncia. Pero cuando finalmente se difundieron las listas y me enteré de cómo estaba compuesta y cuál era mi lugar en la lista, no me gustó. No sólo por ir en el undécimo lugar. Sino porque si aceptaba ese puesto yo debía conocer y respetar a quienes me anteceden. Estas condiciones no se daban.

Fortuna: ¿A qué personas se refiere?

Sarghini: Prefiero no hacer nombres, ni señalar sectores. No cargo sobre nadie en particular. En este mecanismo de construcción de espacios políticos fuera del marco de los grandes partidos -sin elecciones internas, sin proyectos definidos y de espacios bien delimitados- yo sabía que estas eran las reglas de juego. Y, por ende, quedaba librado a la negociación de los tres referentes de los sectores que confluyeron en esta construcción. Y la lista es la consecuencia del acuerdo de los tres sectores, así que los responsables son los tres en igual medida. Ellos sabrán por qué decidieron esa lista y qué rol me dieron a mí. El límite lo pongo yo. Por eso renuncié.

Fortuna: ¿Las construcciones de estos acuerdos por fuera de los grandes partidos cree que se vuelven endebles y transitorias?

Sarghini: Esta debilidad no sólo es de este sector sino de la totalidad de las ofertas electorales. Hoy hay una crisis política que ha vaciado de contenido a los partidos que formalmente funcionan y tienen estructura. Eso produce que al no poder expresarse dentro de los partidos -y me incluyo- se buscan alternativas por afuera. Esta crisis hay que resolverla para que estos mecanismos sean superados. Estas contradicciones existen también en otras construcciones, inclusive en el oficialismo.

Fortuna: ¿A que se refiere?

Sarghini: Tengo mi serias dudas de que exista una comunión real entre Néstor Kirchner y Daniel Scioli. Creo que hay una clara atadura por conveniencia y necesidad que por afinidad. Scioli tiene atada su suerte a la voluntad política del Gobierno.

Fortuna: ¿Percibe que estas alianzas van a colapsar luego de las elecciones?

Sarghini: Después del 28 de junio empieza una historia nueva. Se va a abrir un debate muy profundo en el Justicialismo. Y ese debate va a atravesar a los justicialistas que acompañan a Kirchner hasta el 28 y a quienes no lo hemos acompañado. Ese debate va a alcanzar a los acuerdos del oficialismo y los que hemos hecho los peronistas por afuera.

Fortuna: ¿Es de los que cree que está naciendo una etapa poskirchnerista?

Sarghini: Sí. Estoy absolutamente convencido de que el poskirchnerismo se inició y que la próxima elección va a ser la expresión electoral de ese proceso.

Fortuna: ¿Cuáles son las mayores falencias de Unión PRO?

Sarghini: Son construcciones de candidatos, no de estructuras políticas. Por eso son débiles. No cargo exclusivamente sobre esa unión, sino en todas, debido a lo que está pasando en la política. No descubro ahora que es así. Lo sabía cuando alenté este acuerdo. Así que no tengo reproches para hacer a la mecánica de resolución. Lo sabía. Igualmente hay que superarlo.

Fortuna: ¿Cómo?

Sarghini: La única manera de hacer política es a partir de los partidos políticos. Las democracias sólidas se basan en ello.

Fortuna: ¿En qué espacio político se ve luego de las elecciones y cómo ve el desenvolvimiento del Congreso?

Sarghini: El kirchnerismo ha tomado las peores decisiones que se pueden tomar en términos institucionales. El adelantamiento de las elecciones trae como consecuencia que entre el 28 de junio y el 10 de diciembre el Congreso quede deslegitimado. Y si bien el recambio se hace el 11 de diciembre la conposición va a quedar muy marcada por el resultado de las elecciones. El otro error es el de las candidaturas testimoniales. Está poniendo en juego a los que están en el poder ejecutivo, a riesgo, también, de deslegitimarlo. Es muy dificil predecir los alineamientos, inclusive el mío, antes del 28.

Fortuna: ¿Solá podrá aguantar dentro de la Unión PRO?

Sarghini: Me quedan muchas dudas sobre cómo van a seguir las cosas, incluyendo cómo se va a posicionar Solá. Lo acompañé con el convencimiento de que después del 28 de junio se convierta en un dirigente del peronimos de la provincia de Buenos Aires que se iba a sentar en la mesa nacional del poskirchnerismo. Ahora tengo dudas. Y mis dudas no son porque yo no esté en la lista sino por cómo se dio el proceso.

Fortuna: ¿Qué cree que sucederá?

Sarghini: Imagino que aquellas cosas que proyectamos no se van a dar. El resultado del 28 es un final abierto. No me animo a predecirlo. Las dos fuerzas más sólidas son el oficialismo y Unión PRO. Luego el Acuerdo Cívico y Social. De lo que no tengo dudas es que el kirchnerismo pierde mayoría en el Congreso Nacional y en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires.

Fortuna: ¿Transformar la elección legislativa en un plebiscito sobre el modelo político económico es un error del Gobierno?

Sarghini: No se por qué se empecina el Gobierno en jugar a todo o nada. Podemos entender qué significa “todo”, pero ¿qué significa “nada”? No se. Ni el Gobierno debería plantearlo así. Decir eso es negar la esencia misma de la democracia.

Fortuna: Usted fue secretario de Hacienda de Duahalde y le tocó un momento complicado de la economía. ¿Si sigue en aumento el gasto público, qué podría suceder?

Sarghini: Este gobierno cometió el error de no haber generado un fondo anticíclico con los excedentes de recaudación. Ahora está limitado para hacerlo. Visualizo que después de las elecciones va a haber un ajuste. Un tradicional ajuste de caja. Alcanzará fuertemente al plan de obras públicas. No van a tener más remedio. Y se va a poner en duda el cumplimiento de los programas de ayuda financiera a las provincias. Ya tienen problemas serios. Se viene un segundo semestre muy duro desde lo fiscal.

Fortuna: ¿Y respecto de los pagos de la deuda?

Sarghini: No hay ninguna posibilidad de hacer frente a los compromisos de deuda sin hacer uso de los dos peores artículos que se han votado en los últimos años en un presupuesto que son: la utilización de fondos del Banco Nación y las reservas del Banco Central.

Fortuna: Usted fue secretario de Comunicaciones. Pero en su faceta de legislador ¿Qué posición toma respecto de la Ley de Servicios Audiovisuales?

Sarghini: Es una ley que debe ser discutida en condiciones políticas normales. La aparición de este proyecto en estos tiempos genera muchas sospechas. Las condiciones no están dadas. Si de las elecciones surge un cambio de las fuerzas políticas en el Congreso sería altamente inconveniente que se vote en el período de transición.

Fortuna: Tanto se dijo que detrás de la Unión PRO estaba la mano de Duhalde. ¿El crecimiento de De Narvaéz en algunas encuestas hizo que aumentara su confianza y se deshiciera de algunos duhaldistas?

Sarghini: Qué contradicción. Por un lado se dice que está la mano de Duhalde y por otro se dice que mi corrimiento de las listas fue por duhaldista. Creo que a medida que De Narvaéz se fue afianzando en las encuestas utilizó ese crecimiento para ganar posiciones en el acuerdo político, aunque eso significara romper con compromisos previos que lo podían haber beneficiado.

Diego Landi

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