Duhalde volvió al ruedo y puso al Gobierno en la mira.

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Ya no disimula su encono contra los Kirchner. También, defendió al campo y a los empresarios. Por: Leonardo Mindez Jura, repite, insiste, que no quiere ser candidato. Pero Eduardo Duhalde ya no disimula su encono contra los Kirchner. Aquel silencio que se impuso después de que Cristina barrió a Chiche en las legislativas de 2005, ya es historia. Lo saben quienes lo visitan en su búnker del Movimiento Productivo Argentino para tentarlo con las elecciones del año próximo. Y lo comprobaron los 80 comensales que lo escucharon la noche del lunes en la cena de la Asociación de Amigos de la Fundación Adenauer. El ex presidente comenzó aludiendo a Adenauer y a la “envidia” que sentía por los estadistas europeos para golpear de refilón a la Casa Rosada. Pero fue centrando sus disparos, a medida que avanzaba la noche. Confesó que “no lo conocía bien” a Néstor Kirchner cuando lo respaldó para las presidenciales de 2003. “Me impactaba cómo defendía los intereses de su provincia. Me parecía que necesitábamos un presidente que defendiera así a la Nación”, explicó, “pero vino con una agenda desconocida, de izquierda en lo discursivo, pero neoconservadora en lo económico y social”. Y fue más allá, cuando lo comparó con un enemigo común: “Cometió el mismo error que (Carlos) Menem: Kirchner pensó que el crecimiento era para siempre, como Menem creyó que la convertibilidad era para siempre”. Enseguida, expresó su “agradecimiento” al campo” y calificó de “desvarío intolerable” del Gobierno a la acusación de golpismo. “Sólo en este país es casi un delito tener muchas hectáreas y explotarlas”, subrayó. “¡Por supuesto que defiendo a los grandes empresarios! -agregó a voz en cuello- ¡Tiene que ser estúpido un presidente para no defender a las grandes empresas de su país! “. Acompañado de su esposa y de Carlos Brown, su mano derecha en el MPA, llegó pertrechado de fragmentos de video de sus discursos desde 1989 a la fecha, que mechó con anécdotas. En su entorno, aseguran que su aspiración es “convertirse en persona de consulta, como ocurre en otros países con jefes de Estado retirados”. Adelantó, eso sí, que está dispuesto a apoyar y colaborar en “alternativa política”. Descartó a Elisa Carrió porque sería repetir “la experiencia de Cristina. Quien no gobernó, no tiene experiencia para gobernar”. A su lado, había sentado a un sonriente Diego Santilli, legislador macrista. Para algunos, una insinuación de sus preferencias. http://www.clarin.com/diario/2008/06/04/elpais/p-00901.htm