Duhalde vuelve a la política. ¿Candidato a senador?

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Reincide Eduardo Duhalde en otro intento de retorno. Es una decisión que hará pública en las próxima horas, cuando regrese de Ecuador, adonde viajó invitado por los opositores del bolivariano Rafael Correa. En sus papeles está ser candidato a senador o a diputado. Y ponerlo furioso a Néstor Kirchner, ya averiado por la derrota que tuvo en Santa Fe con Carlos Reutemann por el control del más dividido PJ. Anteanoche, en cena con intendentes de Entre Ríos, no ahorró quejas e insultos hacia el hombre que lo hizo presidente.

La noticia le transformó el rostro: un cable de agencia con declaraciones de Eduardo Duhalde desde Brasil, luego de reunirse con Lula da Silva, le crispó los nervios y Néstor Kirchner, embroncado, descargó una larga parrafada de maldiciones.

A su lado, sorprendido por el tono y los términos nada diplomáticos que eligió el patagónico, lo escuchaba un grupo de entrerrianos, entre ellos el gobernador Sergio Urribarri. Kirchner no se guardó nada: vapuleó a Duhalde, a los Rodríguez Saá y hasta se acordó de Lula.

La noche del miércoles, la novedad de la cumbre entre el bonaerense y el brasileño apagó la euforia que un rato antes contagió a Kirchner cuando Juan Carlos Mazzón le informó que, cediendo, había pactado con Carlos Reutemann para evitar una riña peligrosa en Santa Fe.

Había sido un día difícil para Kirchner: en cuestión de horas, tuvo que atajar la derrota contra Reutemann e intentar doblegar a Jorge Busti, el caudillo de Entre Ríos que viene mostrando, aunque sin sangre, sus disidencias con la Casa Rosada en torno del conflicto del campo.

Pero, como contracara, lo abrumó la alfombra roja que Lula tendió ante Duhalde, sin motivo ni excusa válida, y sin una pizca de ingenuidad. Simple: Lula sabía que esa cita molestaría a la Casa Rosada. A pesar de eso, se fotografió sonriente con Duhalde.

Otro dato malquistó al patagónico: los elogios inusuales, a juzgar por cómo se recelan, de Duhalde a Alberto Rodríguez Saá. Kirchner lo hizo: logró que el trato entre el bonaerense y el clan puntano ignore, siquiera por un rato, episodios bravos de fines de 2001.

Tenso, el sureño hasta se privó de dimensionar que la tregua con Reutemann, y el amurallamiento de Busti, golpean de lleno en el corazón del esquema que, todavía inorgánico pero no desvinculado entre sí, se gesta entre peronistas no kirchneristas.
Pérdida

Eso, ayer, los lugartenientes de Duhalde lo entendían con una claridad que Kirchner parecía no tener la noche del miércoles. Tras el acuerdo de la Casa Rosada con Reutemann, el PJ anti-K se queda sin una pieza valiosa para un eventual armado opositor.

Es más: al caerse la interna del peronismo santafesino, en la que competirían Agustín Rossi como delegado de Kirchner y Ricardo Spinozzi como ladero de Reutemann, al antikirchnerismo se le licuó la posibilidad de derrotar al patagónico en una pulseada electoral.

Un detalle: antes del pacto Kirchner-Reutemann, el club díscolo con Duhalde y José Manuel de la Sota a la cabeza había comenzado a diseñar la realización de un acto en Santa Fe para respaldar a la lista patrocinada por el «Lole» contra la boleta K. No pudo ser.

A pesar del traspié, Duhalde no se quedará quieto. El fin de semana, o a más tardar el lunes, el bonaerense volverá al país animado por un balance, que supone positivo, de su gira por Brasil y Ecuador, donde estaba ayer para reunirse con alcaldes y hablar sobre planes contra la pobreza.

Para el regreso, según les anticipó a sus lugartenientes, planea una acción para reforzar su enfrentamiento con la Casa Rosada. Todo, claro, con un objetivo específico: anotarse para competir por un cargo electivo en 2009, como diputado o senador por Buenos Aires.

Su esposa, Chiche, acumula millaje radial negando enfáticamente que eso pueda ocurrir. Pero todos los que ven al ex gobernador salen con la consigna de armar para lo que viene y prepararse para jugar en 2009.

«Hay que estar en la línea de sucesión», suele decir ante los suyos, prenunciando cataclismos y apocalipsis, Duhalde. ¿Para qué otra cosa que para quedar a tiro para un eventual corrimiento institucional podría el ex presidente plantear un objetivo de ese tipo?

Por lo pronto, a su diezmado núcleo histórico Duhalde comenzó a ensancharlo con otras alianzas: siempre tuvo nexo, pero la cercanía entre el bonaerense y el empresario y diputado nacional Francisco de Narváez es cada vez más estrecha.

Todo, como en una novela venezolana, aparece entrelazado. A su vez, De Narváez teje una alianza bipartidaria con Leopoldo Moreau y el radicalismo residual, que alguna vez, en épocas mejores, fue en la provincia de Buenos Aires el «socio menor» del PJ que capitaneaba Duhalde.

P.I.