El carbono, una fuente de recursos. Miguel Campos.

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De una forma muy simplificada, se puede enunciar que la Fotosíntesis, es la producción de hidratos de carbono (fijación o captura de carbono) desde el Dióxido de Carbono (CO2) del aire y el agua que absorben las raíces, utilizando la energía solar, con la liberación de Oxigeno (O2). El proceso inverso es la Respiración, en la cual se usa como fuente de energía a los hidratos de carbono producidos y al oxigeno para la liberación de CO2 y agua. En los procesos productivos agroforestales en el sentido amplio el primer proceso es muy superior al segundo. Por ende cualquier esquema de producción vegetal eficiente captura carbono. En los ecosistemas en equilibrio (bosques antiguos) el balance es bastante más ajustado.

Desde su producción agrícola (en el sentido amplio), se puede asegurar que el Mercosur está compuesto por naciones fotosintéticas con excedentes de luz y agua y con altísima potencialidad para la producción agropecuaria (de base fotosintética). Somos grandes productores agrícolas y por consiguiente grandes fijadores de carbono. Vale la pena recordar que como regla general, una muy buena aproximación es que por cada kilo de Materia Seca producida, la mitad corresponde a carbono fijado.

El fracaso de la última Reunión de Copenhague sobre el Cambio Climático y lo complicado de los mecanismos para aplicar a créditos dentro de lo que se denomina el MDL (Mecanismo de Desarrollo Limpio – Kioto) abren, entre otras cosas, una gran ventana y una excelente oportunidad a los Mercados Voluntarios de Carbono (MVC). Existen en estos mercados voluntarios una Bolsa en Chicago (Chicago Climate Exchange – CCX), otro en California y un Fondo en Europa. Sin lugar a dudas, la más importante es la de Chicago. Su objetivo es captar inversiones y negocios en base a la capacidad de captura de carbono (footprint – huella – balance) de diferentes proyectos que son adquiridos (comprados) por aquellos países, sistemas o empresas con huellas de carbono muy desfavorables (emisoras de Gases del Efecto Invernadero – GEI).

Contrariamente a lo que hicimos (o mejor dicho no hicimos) en cuanto al mercado regional de trigo, maíz y soja desde la región, como una política de Estado Regional innovadora y de suma positiva, para la captación de inversiones, deberíamos ante esta nueva oportunidad crear desde nuestra altísima oferta potencial una Bolsa de Carbono y Compensaciones Climáticas del Mercosur (MCX). En ella se recibirían y negociarían las transacciones para el sustento de procesos productivos que arrojen valores positivos en sus balances de carbono. Así se podrían definir primero Empresas, pero en el mediano plazo hasta Comunidades, que por su balance de carbono sean merecedoras de inversiones para la compensación de otras empresas o comunidades que necesitan compensar sus altas emisiones. Esto implicaría construcción de valor y por ende generación de nuevas fuentes de trabajo.

Cabe destacar que la necesidad de este tipo de acciones surgió como uno de los corolarios de la reciente Conferencia del Foro Agrícola Mundial de Brasilia (WAF – Siglas en Inglés) del cual, vale la pena destacarlo, el Movimiento Productivo Argentino (MPA), la UATRE, Pioneer y el Instituto Argentino de la Empresa (IAE), fueron importantes auspiciantes desde la Argentina.

Sería muy importante que cada una de las cadenas de valor pudiera estimar su huella de carbono y al mismo tiempo generar mecanismos tecnológicos para continuar incrementando su capacidad para capturar carbono y compensar emisiones. Esto es, sin duda, un desafío de largo plazo, pero que debe comenzar a realizarse hoy mismo. En biología los tiempos son diferentes a los tiempos políticos. Como líderes y decisores a diferentes niveles, nuestra obligación es adelantarnos a los acontecimientos.

Actualmente, enfrentamos un nuevo paradigma que bajo el marco del tan mentado Cambio Climático nos compromete a que sigamos abasteciendo al mundo tanto en cantidad (Seguridad alimentaria para los países en desarrollo) como en calidad de alimentos (países más desarrollados), que utilicemos el agua, cada vez más escasa, de la manera más eficiente y al mismo tiempo aumentemos la producción de biocombustibles sin hacer peligrar la sustentabilidad de la oferta de alimentos. Así, la creación de una Bolsa de Carbono del Mercosur (MCX) significaría objetivos y acciones de largo plazo perfectamente en línea con las reglas definidas por este nuevo paradigma. Ello, además permitiría el desarrollo de una nueva dinámica comercial que otorgaría más alternativas para alcanzar una mayor liquidez en nuestros mercados de capitales. Dos importantes actores que podrían estar muy interesados en este aspecto son el Mercado a Término de Buenos Aires (MATBA) y la Bolsa de Comercio de Rosario. Deberíamos también, aprovechar y retomar la iniciativa de construir los Índices Mercosur para los principales cultivos. Nuestra importancia relativa en los últimos años se ha incrementado más que significativamente.

Obviamente será necesario generar un conjunto de normas que permitan regular pero también incentivar este tipo de mecanismos. Por ejemplo, con el avance tecnológico en el área de biocombustibles no sería para nada descabellado pensar en la producción agrícola prácticamente independiente de combustibles fósiles, lo que atacaría al cambio climático por ambas vías: la captura de carbono y la compensación de emisiones. Instalar esta idea, puede tener un alto impacto tanto en los centros urbanos como en las zonas rurales e ir generando una cultura integral e integradora con relación a que cada uno, por pequeño que fuere, puede hacer aporte hacia una Manipulación Climática Virtuosa (MCV) de su comunidad y así hacer posible la atracción de inversiones y la generación de empleos.

Por Miguel S. Campos
Para LA NACION
El autor fue secretario de Agricultura de la Nación.

Fuente:  http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1271499