El Gran Desafío. Por Andrés Julián Fescina.

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Se registra la convicción que el conflicto entre Gobierno y Campo, a pesar de su tironeo desgastante, dejó enseñanzas que merecen consideración y análisis para proyectar el futuro. En una primera apreciación de la cuestión creemos que la misma no tiene como epicentro la discusión del mayor ingreso del sector, sino que está signada, además, por la histórica fisonomía y comportamiento del campo.

Introducción

Se registra la convicción que el conflicto entre Gobierno y Campo, a pesar de su tironeo desgastante, dejó enseñanzas que merecen consideración y análisis para proyectar el futuro.

En una primera apreciación de la cuestión creemos que la misma no tiene como epicentro la discusión del mayor ingreso del sector, sino que está signada, además, por la histórica fisonomía y comportamiento del campo.

La cultura del campo

Interpretada como una manera de ser, de conducta, la que está en juego es nada menos que la cultura de los hombres y mujeres del campo que los ha distinguido a través de su larga presencia nacional. Constructor y sostenedor de la Argentina desde nuestros orígenes hasta estos tiempos contemporáneos.

El campo fue el fundador de la cultura de:

  • La palabra empeñada, nadie osaba quebrantarla, extendiéndose a otros ámbitos.
  • Del esfuerzo permanente, como valor insustituible del progreso.
  • De la humildad y del agradecimiento; sabían que no era suficiente ser buenos agricultores, el resultado dependía de la naturaleza y del Creador.
  • La solidaridad y buena vecindad, sostenida en la ayuda recíproca. No hay distinción entre chacareros y estancieros.
  • Ambos fueron los parteros de la cultura de la integración de etnias inmigratorias que poblaron los campos y a su vez gestaron la transformadora clase media argentina, sello de distinción internacional de nuestro país.
  • La responsabilidad, expresada en lograr mayores y mejores cosechas.
  • El arraigo, el amor al terruño, hace que a diferencia de otras actividades, el productor no mira fronteras afuera para colocar sus excedentes financieros.
  • La no resignación, el volver a empezar a pesar de las sequías, inundaciones, plagas, etc.
  • La libertad, es en el campo donde se siente el contacto físico con la libertad. Nada se interpone entre nuestra visión y el horizonte.

Estos son en síntesis, los valores que distingue y otros más, a los hombres y mujeres del campo. Son ejemplos de la tradicional dignidad del pueblo argentino.

Es sencillo de entender. Lo único que hay que hacer es comprenderlos para resolver. No admiten transferir su destino.

Futuro y Epopeya

Es tiempo de superar los desencuentros, levantando la mirada fronteras afuera para advertir una crisis específica que afecta a la humanidad, que se silencia impiadosamente, y si se toma conciencia de lo que Argentina puede y debe promover, también mirando fronteras adentro, entonces se encontrará la solución permanente y ubicará a nuestro país en la vanguardia internacional.

Propuesta Fronteras Afuera

1) La FAO-ONU informan que existen 1.020 millones de seres humanos que padecen hambre, instalados en el umbral de hambruna. (La Nación, 20/06/09, Sección Economía, Pág. 3).

Como ello afecta a los países pobres, carece del rating necesario y no conmueve. Sin embargo, según la misma información, esa cifra se incrementa en 75 millones de habitantes por año.

No satisfacer a esta demanda es la mayor violación masiva al esencial derecho humano a la sobrevivencia, cuyo efecto también afecta a los países europeos con las corrientes inmigratorias clandestinas.

2) Argentina junto al MERCOSUR debe asumir la epopeya de duplicar la producción de cereales, oleaginosos, carne, productos agro-alimentarios, etc. en un programa que una la voluntad y el compromiso de productores y gobiernos.

3) No existe otro rincón del planeta que ostente las excepcionales condiciones de su tierra, de la capacidad de sus productores y de la tecnología lograda para obtener el objetivo señalado.

4) Para el MERCOSUR se estima la presente campaña con una producción de cereales y oleaginosas, de 232 millones de Toneladas (Fuente USDA) y para los EEUU la apreciación de la misma fuente, alcanza a 496 millones de Tdas.

5) Responder a este desafío le permitirá concluir interminables negociaciones con los países del primer mundo para resolver la protección arancelaria, que perjudica a todos y en el caso argentino nos cuesta entre U$S7.000 y U$S10.000 millones de dólares anuales.

6) Desde la presencia gravitante que tendrá el MERCOSUR en la solución de la subsistencia de 1.020 millones de habitantes podrá acordar que los países proteccionistas que destinan U$S400.000 millones de dólares anuales para subsidios agrícolas, afecten la cantidad necesaria para adquirir los alimentos que proveerá el MERCOSUR y establecer un fondo anticíclico que sostenga los precios de los productos.

Vale recordar que la carencia que soportan aquellos afectados, constituye la principal causa de las inmigraciones con destino a los países europeos y que éstos rechazan.

7) Finalmente, como responsabilidad del MERCOSUR le correspondería fundar un centro de Investigación Genética de la Producción Agropecuaria para incrementar su producción y su calidad.

Propuesta Fronteras Adentro

En lo que concierne a nuestro país deberá participar en situación equivalente con los demás países socios, removiendo las causas que limitan nuestra expansión productiva.

Dos breves antecedentes: la Fundación Producir Conservando (FPC) afirma que la Argentina puede producir 122 millones de Tdas. para el 2015, (la actual se estima en 91 millones de Tdas.), y que para el 2020 la demanda mundial de alimentos superará la oferta prevista y en segundo lugar, la reacción de la producción durante el período 1992/2002 que salta de 38 millones de Tdas. a 62 millones, con retención 0, exime de toda otra prueba.

La fundación citada, también indica, que “nuestras tasas de crecimiento de la producción de granos para la década del 90 y lo que va de la del 2000, son las más altas del mundo, superando a Brasil, Estados Unidos, Canadá y el resto de los actores de este negocio.” (La Nación, 18-10-2008, Sec. Campo).

De manera tal, que cobra vigencia la necesidad de realizar un gran acuerdo con la producción agropecuaria que deberá considerar:

1) Destrabar todas las medidas que limitan o impiden las exportaciones.

2) Reducir las retenciones que afectan al trigo, maíz, sorgo, soja, girasol, subproductos y carne.

En el caso de trigo y maíz la disminución no podría ser inferior al 50% de las vigentes.

3) Para todos los granos, el objetivo es retención cero, sobre la base del incremento anual de la producción con el porcentaje que se adopte, tomando como base 90 millones de toneladas.

4) El acuerdo será plasmado en una ley, cuya modificación requerirá una mayoría especial de los dos tercios de los integrantes de cada Cámara del Congreso Nacional. Se dará seguridad para el proyecto que lo exige por su efecto en el tiempo.

5) Debe computarse que la disminución del ingreso fiscal por la reducción de las retenciones, se verá compensada con la mayor producción que se reflejará en la recaudación del IVA, ganancias, ingresos brutos al cheque, no solo de los productores, sino también de los agentes de la cadena agro-industrial.

Hoy el campo representa el 20% del PBI, el 33% del empleo y más del 60% de las exportaciones.

Con la mirada puesta en el futuro inmediato, el objetivo posible de lograr duplicar la producción en un lapso de 10 ó 15 años, hará que la historia nos identifique como el pueblo que supo responder a necesidades vitales de otros hombres y mujeres.

Como recuerdo que nos enorgullece, aún España tiene presente el gran aporte que le hizo nuestro país alrededor de 1950, brindándole trigo para paliar la necesidad idéntica que hoy padecen 1.020 millones de habitantes. Lección de la historia.

El desafío, también, ofrece oportunidades. Transformarlas en realidad es responsabilidad de todos.

Si nos emancipamos de la mentalidad de tapera, abrazando legítimas y posibles ambiciones, seguramente desde esta región podemos transformar a América Latina en una potencia.

Finalmente, vale recordar las palabras del Presidente Francois Mitterrand: “en la democracia es más eficaz y más satisfactorio cambiar la sociedad por contrato que por decreto, cada uno encontrará delante su responsabilidad.” (Paroles de Presidents, Ed. Dalloz, 2004).

Buenos Aires, 11 de mayo de 2010.

Andrés Julián Fescina

El autor ha sido Diputado Nacional, y publicó el libro: “El Centro Político. Derecha – Izquierda”