El Mercosur es el camino seguro de nuestro progreso. Por Gustavo Grobocopatel.

Share via emailShare on Facebook+1Share on Twitter

El Mercosur es el camino seguro de nuestro progreso.

Por Gustavo Grobocopatel.*

En tiempos de pugna entre lo global y lo local, la opción regional es inevitable y benéfica. Debemos armar una agenda común para crecer, integrarnos y negociar mejor.

Abordar la globalización a través de las tensiones que caracterizan este período permite un acercamiento racional a los problemas y también diseñar mapas por donde transitar. Una de las tensiones que se genera en la globalización es entre “lo global” y “lo local”. Se podría describir como un juego donde el ser más global implica acceso a conocimientos y mercados y ser más local es conocer más los territorios, poder dar soluciones específicas y generar valor desde la diversidad y especificidad de las culturas.

Se puede trabajar con el concepto de “lo regional” que permitiría acceder a las ventajas de lo local y lo global. Tener estrategias de inserción en el mundo desde la región, permitir crear jugadores regionales de clase global por calidad y tamaño y estimular una visión de desarrollo sustentable permitirán transitar estos turbulentos tiempos con éxito.

Otra tensión es entre la necesidad de especialización para ser competitivos en el proceso de globalización y la de diversificación para evitar riesgos y dependencia. La resolución de esta tensión podría pasar por integrar a los actores especialistas en cadenas, redes, clusters o compañías multilocales o multinacionales que permitan capturar las ventajas de la especialización y la diversificación.

Podemos describir condiciones fundamentales, creadas por el paradigma de la sociedad del conocimiento, para generar competitividad sustentable en las sociedades de estos tiempos. Por ejemplo, la regionalización y los diseños organizacionales que permitan integrar a los actores de la región.

Estos conceptos son la base de la visión de por qué el Mercosur no es sólo una elección, sino un camino inevitable para el progreso sustentable de esta región del planeta. Cuando se aborda la construcción de una visión debemos tener claro qué le podemos ofrecer al mundo desde esta región. El Mercosur es una gran superficie con sol y agua abundante, un gran reactor que transforma la luz solar en alimentos y energía, y consume enormes y variados servicios que facilitan ese proceso. El Mercosur está en las mejores condiciones para hacer este proceso en forma amigable con el medio ambiente. La integración de estos aspectos, con el compromiso colectivo de la sustentabilidad ambiental y social, generan la plataforma básica del desarrollo del Mercosur en un mundo signado por la sociedad del conocimiento.

Las condiciones necesarias para poner en marcha este proceso deben incluir aspectos institucionales, el desarrollo de una sociedad adaptada a los cambios permanentes y un Estado facilitador de las transformaciones, un Estado responsable.

Estamos hablando de una región con una inmensa clase media y con movilidad social ascendente, porque hay creación de riqueza y porque se redistribuye con equidad e inclusión social. El desarrollo de trabajadores con más conocimientos, que trabajan en equipo, es fundamental para la sustentabilidad del proceso. Trabajadores que se capacitan en el trabajo, que revisan las cosas que hacen diariamente, pensando en cómo mejorarlas, debatiendo con sus jefes y compañeros los conceptos que sustentan la mejora. Muchos de esos trabajadores pueden formar sus propias empresas, expandiendo esta forma de hacer cosas al resto de la comunidad.

La región debe impulsar formas integradas de inversión en I&D (Investigación y Desarrollo), para permitir a sus científicos explorar las fronteras del conocimiento y a los sectores privados y públicos, nacionales, regionales y multinacionales, desarrollar tecnologías, aumentar la productividad y calidad del trabajo, de la tierra y el capital.

La región tiene enormes oportunidades no sólo con una agroindustria pujante con biocombustibles, biofármacos -alimentos que curan-, bioplásticos y proteínas animales. El Mercosur podrá ser también pollos, cerdos, bovinos, pescados, lácteos, celulosa, frutas, café, caramelos, verduras, infusiones, vinos, miel, algodón e industrias metalmecánica, petroquímica, electrónica, automotriz, del software y de la biotecnología. También industrias culturales y del turismo, industria textil, miles de servicios tradicionales e innovadores y todas las buenas ideas que se transformen en productos y/o servicios transables y no transables que agreguen valor sustentablemente.

Es urgente trazar una agenda común que persiga como objetivos promover el crecimiento equitativo de los países miembros, propiciar el desarrollo, consolidar la institucionalidad con reglas claras y estables, disminuir las volatilidades y eliminar los shocks, crear incentivos alineados en la región para las inversiones en I&D e infraestructura, crear mecanismos de financiación que faciliten las inversiones públicas y privadas, crear sistemas de ayuda a la transformación de los actores menos competitivos en competitivos y tener posiciones comunes en los foros internacionales.

El plan de acción debería contener el logro de la coordinación macroeconómica en los países a través del establecimiento de metas para el equilibrio fiscal, la deuda pública y las tasas de inflación. Se debe también definir un marco de previsibilidad en la aplicación mutua de medidas de restricción comercial.

Como un tema de carácter más estructural, se debería discutir proyectos de desarrollo de la infraestructura vinculada al comercio, tales como el mejoramiento de la infraestructura portuaria y de la red de carreteras que constituyen las principales vías de comercio.

Es fundamental en esta agenda coordinar las estrategias en las negociaciones internacionales. El mundo debe percibir que esta región del planeta enfrenta el nuevo siglo con un liderazgo moderno, responsable, comprometido, generoso y entusiasta.

*PRODUCTOR AGROPECUARIO, TITULAR DEL GRUPO LOS GROBO.

Link: http://www.clarin.com/diario/2009/12/15/opinion/o-02101059.htm