“El peronismo no cuidó la razón de ser de su existencia”. Por Hilda González de Duhalde.

Share via emailShare on Facebook+1Share on Twitter

Esta nota puede causar conflictos matrimoniales. Este cronista espera que no sea así, pero nadie puede saber cómo reaccionará Eduardo Duhalde cuando, quizá con el pijama puesto y en pantuflas, lea el diario esta mañana y se le atragante la medialuna cuando se entere que su esposa, Hilda González de Duhalde, más conocida como Chiche, brindó algunas inoportunas revelaciones políticas en la entrevista que concedió a Enfoques.

A saber: 1) Anticipó la posibilidad de que su marido sea candidato presidencial en 2011 por fuera del PJ “si no se dan las condiciones de que la elección interna pueda ser transparente”. 2) Descartó su postulación a gobernadora bonaerense o a cualquier cargo electivo. “No voy a ser candidata a nada”, advirtió. 3) Hizo una dura autocrítica del papel del peronismo, que inclusive abarca la gestión gubernamental de su esposo: “De los 27 años de democracia, hemos gobernado 18. El peronismo, que tiene todas las condiciones para gobernar, no cuidó sus banderas, no cuidó la razón de ser de su existencia, sino que la abandonó. Hemos perdido la base de sustentación”, destacó Chiche.

No fue lo único, claro está. La senadora del Bloque Justicialista Para El Diálogo De Los Argentinos, unipersonal, también admitió que su marido no cumplió la palabra que había dado de no volver a ser candidato porque, entre otros motivos, “siente la responsabilidad” de sacar del poder al mismo Néstor Kirchner que él ayudó a llegar a la Casa Rosada en 2003.

Aunque pensándolo mejor, es difícil que esta nota cause problemas en la familia Duhalde. Eduardo y Chiche han demostrado que son leales entre sí y fueron complementarios a lo largo de toda su carrera. Forman una sociedad política sólidamente constituida. El conduce, ella acompaña. Lo que dicen en público suele estar en sintonía con lo estipulado en la intimidad, algo que, de todas formas, no le quita autonomía a Chiche.

Su completo sitio de Internet ( www.chicheduhalde.com.ar ) afirma que ella nació en Lomas de Zamora el 14 de octubre de 1946, que está casada desde 1971 con Eduardo Alberto Duhalde, que es madre de cinco hijos y abuela de siete niños.

Es maestra y desarrolló la tarea de docente durante más de diez años en la Escuela Normal Nacional de Alejandro Korn. Fue diputada nacional por la provincia de Buenos Aires entre 1997 y 2001 y luego entre 2003 y 2007. Es senadora nacional por el mismo distrito desde 2005.

Cuando su marido fue intendente de Lomas de Zamora realizó tareas de acción social ad honorem . Y cuando Eduardo Duhalde fue gobernador y años más tarde primer mandatario, se desempeñó como presidenta honoraria del Consejo Provincial de la Familia y Desarrollo Humano y del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, respectivamente, desde donde se convirtió en la mujer que centralizó los programas sociales de los gobiernos de su marido.

-Usted no quiere hablar por su marido, pero es inevitable: ¿por qué no cumplió su promesa de no volver a ser candidato?

-Bueno, yo también estaba convencida de que no iba a ser candidato, sé que no quería serlo, pero también sé que con el correr del tiempo él fue observando que los años, el trabajo y el conocimiento le han aportado una experiencia que hoy es necesaria para reconstruir esta Argentina. El siente que tiene que volver para, de alguna manera, terminar con el kirchnerismo, para desalojar a Kirchner de la provincia de Buenos Aires y para tratar de llegar a acuerdos en cinco o seis políticas de Estado de modo tal que cualquiera que gane las lleve adelante y el partido opositor acompañe sin poner piedras en el camino. Así que se ha sentido de alguna manera exigido por él mismo, por sus sentimientos, por su amor al país.

-¿Por qué no surgen más presidenciables en el peronismo? ¿Le tienen miedo a Kirchner?

-Faltan dirigentes de peso. Y la propia manera de conducirse del kirchnerismo, que produce este miedo imperante en un gran sector de la dirigencia: algunos están callados, pero porque tienen miedo de perder los recursos que en forma de dádiva entrega el gobierno nacional. Aunque lentamente se van liberando. Creo que hay que ayudar a que la dirigencia se libere y entienda que tiene que defender sus convicciones.

-¿No es un fracaso de la renovación política que Kirchner y Duhalde, que tienen responsabilidad de gobierno desde hace muchos años, sean candidatos en 2011?

-Son absolutamente diferentes. Uno pudo demostrar en un año y medio que llevaba adelante una tarea titánica que logró pacificar al país, salir de un modelo que estaba agotado, sostener las instituciones. Y el otro no supo aprovechar ese crecimiento que deja sembrado Duhalde y, además, hace la más vieja de las políticas. Si uno considera los años del presidente de Uruguay puede pensar que es la vieja política, pero es un hombre que, a pesar de todo lo que ha sufrido, viene sin revanchismo, con ganas de lograr la unidad y plantea un Uruguay para treinta años. A nosotros nos falta eso, un proyecto nacional, que alguien proponga políticas para veinte, treinta años, gane quien gane. Mientras los países que nos rodean crecen, el nuestro va para atrás. Y eso tiene que ver con este kirchnerismo oportunista, al que no le importa la gestión, que tiene un grado de corrupción elevadísimo y que está haciendo daño a todas las instituciones.

-La sensación que da su marido es: “Yo lo traje a Kirchner y yo lo tengo que sacar”.

-El siente una enorme responsabilidad. Si bien en aquel momento fueron cayendo opciones a las que apostábamos con mucha fuerza y terminó siendo Kirchner porque tenía actitud, después él logró un 70 u 80% de imagen positiva. Ganó claramente la elección de 2005 y la de 2007. Quiere decir que la sociedad lo acompañó. A veces le digo a Duhalde: “¿Hasta dónde la responsabilidad? ¿Creímos en ese proyecto?” Sí, creímos. Bueno, el primer defraudado, o uno de los defraudados, fue Eduardo Alberto Duhalde y siente la responsabilidad de volver a la política activa justamente porque siente esa responsabilidad.

-¿Su marido se presentará por fuera o por dentro del PJ ¿Irá a elecciones internas?

-Si se dan las condiciones de que la junta electoral esté compuesta por hombres honestos, probos, de que pueda ser una elección transparente, va a ir por adentro. Si no se dan las condiciones, irá por afuera. Tenemos muchas dudas.

-Usted dijo que se sentía preparada para ser gobernadora bonaerense. ¿Será candidata en las elecciones de 2011?

-Noooo… No voy a ser candidata a nada No puedo ser candidata y mi marido ser candidato a presidente. Si la sociedad aceptara eso, estaríamos en el horno. Es una sociedad que aceptó las candidaturas testimoniales, algo que no se puede creer. Si llegara a aceptar que un hombre puede ser candidato a presidente y su esposa gobernadora de la provincia más grande del país, tendríamos que plantearnos qué sociedad tenemos.

-Esta última semana sorprendió el encuentro del senador independiente Samuel Cabanchik con el jefe de Gabinete. ¿Es difícil ser opositor cuando hay tantos que se vuelven oficialistas? ¿Cómo se lucha contra eso?

-Es muy difícil porque cuando la corrupción se instala, se instala. Hay mucha corrupción y hay mucha gente que es más débil, que no tiene convicciones profundas. Yo no tengo nada que decir del senador Cabanchik. ¿Qué hubiera hecho en su lugar? Le hubiera dicho al interbloque al que pertenezco que me acompañara al encuentro.

-¿Y el caso del senador Carlos Verna, que canjeó su apoyo al proyecto que habilita al Poder Ejecutivo a usar reservas del Banco Central por $600 millones para su provincia?

-La primera vez que tuve la posibilidad de conversar con él, Verna me dijo claramente: “No soy oficialista, pero tampoco soy opositor. Yo voy a votar aquellas cosas que le convengan a mi provincia”. En realidad, lo que debemos hacer los senadores, porque representamos a los gobiernos provinciales, es defender los intereses de la provincia. Como lo explicó en el recinto, lo único que él habilitó fue un encuentro entre la Presidenta y el gobernador de La Pampa, donde le enviaban el dinero que necesitaba.

-¿Y el caso de Carlos Menem? ¿Cómo explica sus votos que favorecen al Gobierno?

-No tiene explicación.

-¿Cree que llegó a un pacto con los Kirchner para salvarlo de las causas judiciales?

-No soy una mujer a la que le gusta dar por hecho cosas que uno supone.

-Usted pertenece al PJ de la provincia de Buenos Aires, una provincia siempre en crisis y a la que gobierna desde hace décadas el peronismo. ¿Por qué debería la gente pensar que ustedes representan una solución?

-Nuestra provincia no es gobernable si no tiene un buen gobierno nacional que le dé lo que le corresponde y que tenga una buena administración. Con los pocos recursos que tiene y lo endeudada que está, es muy difícil, sea del signo político que sea. Pero hemos tenido a nivel nacional una enorme responsabilidad política. Cuando yo trato de explicar el peronismo a los chicos jóvenes, tengo que retrotraerme a muchos años atrás porque, si no, tengo que hablar de la etapa neoliberal de Menem o de este modelo kirchnerista. De los 27 años de democracia, hemos gobernado 18.

-¿Está haciendo una autocrítica?

-Por supuesto. El peronismo, que tiene todas las condiciones para gobernar, no cuidó sus banderas, no cuidó la razón de ser de su existencia, sino que la abandonó. Hemos perdido la base de sustentación. Es lo que uno intenta explicar a los jóvenes: que hay otra forma, que el peronismo dejó, el 1° de marzo de 1974, un proyecto nacional que si uno lo lee hoy es absolutamente aplicable.

-¿La incorporación de más mujeres a la política la ha mejorado? ¿Qué le aportó?

-No creo que haya tanta participación. Se respeta el cupo, pero en muchos casos con mujeres que son dependientes “de”, vienen de la mano de alguien y se van de la mano de alguien. No veo todavía a las mujeres, con algunas excepciones, con esa libertad de criterio para votar a conciencia. A la mujer le falta deseo de alcanzar el poder.

-¿Por qué no lo tiene?

-Porque no es innato. En el hombre es innato. La mujer acompaña, es la que ayuda. Puede tener más capacidad, pero no tiene esa vocación que tiene el hombre de construir poder.

-¿Qué le aporta lo femenino a la política?

-Le puede aportar. Científicamente está comprobado que tenemos más capacidades que los hombres. A la mujer le funcionan los dos hemisferios a la vez y al hombre uno, el de la razón. Por eso las mujeres podemos hacer muchas cosas a la vez, no nos olvidamos de nuestra casa, de nuestros hijos, de nuestros maridos. Tiene que ver con el origen del hombre en la Tierra: el hombre salió a cazar, era el que tenía que proveer el alimento. Por eso el hombre, en cualquier actividad, tiene el objetivo claro. No le pidan otra cosa. ¿Qué le puede aportar la mujer a la política? Una mirada más humana, si se libera del hombre y es ella misma. Entre la cabeza y el corazón hay nada más que 20 centímetros. No nos podemos manejar solamente con la cabeza. A la política hay que ponerle corazón. La mujer lo puede hacer, pero tiene que liberarse de ataduras.

-Hoy parece abundar un modelo más masculino en la forma de ejercer el poder.

-Claro, para llegar al poder muchas mujeres se masculinizan. Es el caso de Cristina Kirchner, que puede ponerse las extensiones, pintarse, ponerse bótox, tener las mejores ropas, pero se masculiniza en la forma de ejercer el poder. Eso es lo que hay que vencer porque eso era propio de la década del 40, del 50. Hoy, el poder pasa por el diálogo, por los acuerdos, que son casi condiciones naturales de la mujer.

-¿Qué diferencia podemos encontrar entre la sociedad matrimonial y política como la de Néstor y Cristina y la suya con su marido?

-Muchas. Kirchner y él son dos personas diferentes. Mi marido es un hombre pacífico. Yo tengo claro cuál es mi lugar. Puedo tener, o creer que tengo, condiciones para desempeñar algunos cargos, pero tengo claro que tengo que acompañar su proyecto. En esa situación me ubico y me relego a un segundo plano, pero lo hago convencida. Mi rol es ése y es el mejor ejemplo que le puedo dar a mi familia. Hay diferencias sustanciales. Por otro lado, me parece que mi matrimonio es…. un matrimonio de verdad.

-¿Y el de los Kirchner no?

-Saque sus conclusiones.

© LA NACION

MANO A MANO

¿Qué le aporta Chiche Duhalde a su marido? “Sentido común”, dice ella que le reconoce él. Me dio la misma sensación. Que sabe el lugar que ocupa y que ese lugar no es el mismo que el del marido. Pero no tiene pinta de ser una mujer sumisa. Todo lo contrario. Acostumbrado al cassette del político argentino promedio, muchas de las respuestas me sorprendieron. No escuché muchas veces (ninguna, creo) el más mínimo atisbo de autocrítica de boca de los dirigentes peronistas. Y Chiche lo hizo. “De los 27 años de democracia, hemos gobernado 18″, fue la frase más demoledora posible en materia de reconocimientos de fracasos políticos. Chiche tiene una faceta simpática y cálida (aunque sin excesos en esos rubros) y muy profesional en su manejo ante las cámaras y los tiempos ante el micrófono. En muchas de sus respuestas, como me imaginaba, sobrevoló una inquina visceral a los Kirchner, pero nunca imaginé esa enigmática respuesta sobre la que no quiso agregar más: “Mi matrimonio es un matrimonio de verdad”. Uno de sus hobbies en su tiempo libre es pintar. Cuándo le pregunté en qué estilo, no me sorprendió su respuesta: “Realismo puro”.

Para ver nota completa en el diario La Nación hacer click aquí