El post-duhaldismo. Por Eduardo Tagliaferro.

Share via emailShare on Facebook+1Share on Twitter

En una cena aconsejó a los suyos: “primero construyan algún armado, y después me buscan”. Cuestionó a Kirchner por asumir el rol de ministro de Economía.

Eduardo Tagliaferro

04.06.2008

Los mozos retiraban los últimos platos. Se acercaba el momento de las preguntas. Antes de que el moderador hiciera circular el micrófono por las mesas, Eduardo Duhalde se sintió obligado a aclarar por qué había pedido dejar de lado la costumbre de hablar a los postres. Se disculpó ante la Asociación Argentina de Amigos de la Fundación Konrad Adenauer, contando dos encuentros en los que le tocó enfrentar a una audiencia en la que el tinto, el blanco y los brindis habían hecho estragos. “Menos mal que no contó lo que le pasó en Esquina, Corrientes”, suspiró aliviado un allegado al bonaerense. En voz baja, el colaborador recordó que hace algunos meses, en una de sus habituales excursiones de pesca, un correntino que había permanecido callado durante toda la jornada, se le paró enfrente y antes de levantar las líneas, le dijo: “che, el que trajo al loco, que se lo lleve”.

Aunque la anécdota no superó los límites de una mesa, el espíritu del pescador de Esquina se presentó en una pregunta de los comensales. “Es habitual que me hagan el cargo de haber elegido a (Néstor) Kirchner”, respondió Duhalde. Recordó el contexto y se justificó diciendo que el cordobés José Manuel de la Sota no arrancaba en las encuestas y que el santafesino Carlos Reutemann se había negado a ser candidato. En beneficio del patagónico dijo que si bien “no conocía quién era Kirchner, me entusiasmaba cómo defendía los intereses de su provincia”.

Curiosamente, tanto De la Sota como Reutemann por estos días son dos de los referentes peronistas con los que se entrevista o que habla cada tanto por teléfono. Con De la Sota se reunió hace pocas semanas. El Lole, como lo llaman al senador santafesino, lo llamó hace treinta días para compartir su preocupación por la evolución del conflicto con el campo.

La de los pormenores de los movimientos de Duhalde era una de las preguntas que más se escuchaban en los círculos que se armaban antes de que el bonaerense llegara al paquete edificio de la calle Quintana al 100. Los conocedores de la entretela bonaerense repetían anoche que no son pocos los peronistas desplazados de la lógica kirchnerista que le piden que participe de alguna movida en sus distritos. En todos los casos, Duhalde escucha e invierte la propuesta pidiendo que “primero construyan algún armado y que luego lo busquen”.

Llegó puntual, con traje azul cruzado y acompañado por su esposa, la senadora Hilda “Chiche” González. Se preocupó por saludar a cada una de las cerca de ochenta personas que habían concurrido a la cita.

A su lado se sentaron Carlos Brown y el macrista-peronista, Diego Santilli. Los organizadores no ocultaban la ansiedad por escucharlo. De hecho lo presentaron con todos los honores. “No es cualquier ex presidente. Es quien nos sacó de la crisis del 2001”, dijo exultante uno de los organizadores.

Duhalde no desentonó. Su exposición giró alrededor de la vinculación entre la política y la cultura de la producción, uno de los caballitos con los que batalla desde el Movimiento Productivo Argentino. Las imágenes del 2001 desfilaban por una pantalla cuando los bocinazos y cacerolazos de los vecinos de Recoleta inundaron el primer piso del edificio. El conflicto del Gobierno con el campo se hacía presente. Duhalde no lo obvió.

Después de insistir con su agradecimiento a la gente de campo, aseguró que Kirchner cometió dos grandes errores. El primero, asumir como ministro de Economía, después de haber echado a Roberto Lavagna. Al segundo lo definió como “un error histórico, un error estratégico”.

“Se equivocó al elegir para la presidencia a alguien sin experiencia. No estoy ofendiendo a la Presidenta si digo que no estaba preparada. Ojalá que aprenda rápido porque está en medio de un marasmo, en medio de una maraña de subsidios cruzados. En verdad está fuera de la realidad”, comentó.

Duhalde le hizo una verónica a quienes le preguntaron si sería candidato. “Hay que buscar alternativas. Apoyaré a alguien con experiencia”, dijo, antes de entregar una larga lista de posibles candidatos, entre los que ubicó a Reutemann, De la Sota, Mauricio Macri, Elisa Carrió y Hermes Binner. Como al pasar, destacó que “Lilita tiene la misma experiencia que Cristina”.

No tiró la pelota afuera cuando habló del campo y de los Kirchner. Calificó de “amigos” a Eduardo Buzzi y a Víctor De Gennaro y ante una pregunta de este diario, señaló que “desde lo discursivo, este Gobierno es de izquierda, pero desde lo económico-social es neoconservador”. Los cacerolazos habían finalizado cuando llegaron los postres. Los que lo conocen repetían que hace mucho tiempo que no lo veían tan locuaz.

Link: http://www.criticadigital.com.ar/impresa/index.php?secc=nota&nid=5587