Kirchner hará lo posible para perjudicar al campo. Entrevista a Eduardo Duhalde. La Nueva Provincia.

Share via emailShare on Facebook+1Share on Twitter

El ex presidente Eduardo Duhalde aseguró que Néstor Kirchner “indudablemente” está enfermo de poder y que siente una inquina extraordinaria contra el sector agropecuario, por lo que –advirtió– “va a hacer todo lo posible por perjudicarlo”.

En el marco de su visita a Patagones, donde anteayer inauguró la filial local del Movimiento Productivo Argentino (MPA) junto al diputado nacional Francisco de Narváez, el ex presidente también aseveró que hay funcionarios del gobierno nacional que han pensado en renunciar en los últimos meses.

“Les he tenido que aconsejar que este es el peor momento para abandonar al gobierno, porque tiene muchas dificultades. Si renunciamos, se generaría una debilidad institucional que no le haría nada bien a la república. Necesitamos imperiosamente que Cristina Fernández haga pie porque le quedan tres años de gestión”, dijo.

Duhalde sostuvo que el país precisa en forma urgente un plan de desarrollo productivo a largo plazo, así como la puesta en marcha de un “enorme proceso de reconciliación nacional”.

“Los dirigentes que no sean propensos al diálogo no servirán para la Argentina que viene, y mejor es que se vayan a sus casas. El país debe estar regido por el consenso gestado en un enorme proceso de pacificación interna; si no, no hay salida”, advirtió.

También reconoció que le resulta incomprensible la estrategia de constante confrontación del matrimonio presidencial –en especial contra sectores como la Iglesia, el campo y las Fuerzas Armadas–, así como la insistencia en cuanto a manipular datos claves de la realidad a través del INDEC, o bien de autodenominarse como un gobierno progresista.

No obstante, aseguró que no piensa disputar espacios de poder al kirchnerismo dentro del PJ bonaerense, y que no se arrepiente de haber promocionado políticamente a Néstor Kirchner en 2002 y 2003.

“En ese momento histórico la gente quería políticos nuevos. En realidad, para aquella elección mis primeras opciones eran Carlos Reutemann y Felipe Solá, pero no aceptaron el ofrecimiento y quedó la tercera alternativa, Néstor Kirchner, quien –debo decir– en sus primeros años como presidente demostró una gran capacidad para captar el apoyo de la gente”, añadió.

–¿No se arrepiente, entonces?

–Hice lo que en ese momento creí que era lo mejor. Además, no elegí a amigos, porque ni Felipe Solá ni Kirchner lo eran.

–¿Recuerda el momento exacto en que se peleó con Néstor Kirchner?

–Yo no me peleé con él, sino él conmigo. Fue en 2005, cuando mi mujer lanzó su candidatura a senadora nacional por el PJ. Eso lo enojó enormemente, y su señora (Cristina Fernández) comenzó a criticar a todos los integrantes del partido que nos seguían. Hasta nos acusaron de gestar un complot en su contra. Una barbaridad.

“Luego, para colmo, Kirchner empezó a atacar a los dos sectores en los que tuvimos que apoyarnos para sacar al país adelante en 2002. En primer lugar, a la Iglesia, que se constituyó en el ente de contención para muchos sectores claves del país, y que promocionó la creación de un entretejido social capaz de sostener a un gobierno que era el más débil de la historia.

“El otro sector atacado fue el campo, lo que me enojó mucho porque no puedo olvidar que en marzo de 2002, cuando el país no tenía ni un peso, reuní a los dirigentes rurales para pedirles que colaboraran porque había sectores que estaban mucho peor que ellos, y me contestaron con absoluta generosidad”.

–A los sectores que mencionó hay que sumarle las Fuerzas Armadas…

–Es otro acto incomprensible de Kirchner, que atribuye a todos los integrantes de las Fuerzas Armadas las mismas culpas. Realmente no entiendo esta actitud de pelear con cada sector, y mucho menos cuando estamos en un momento en que Argentina necesita un enorme proceso de reconciliación y pacificación interna, sin el cual vamos a seguir andando a los tumbos.

–¿Ve factible que el gobierno kirchnerista promueva un proceso de pacificación nacional?

–Ahora que uno conoce más a Néstor Kirchner, lo veo difícil. Cuando desde la cúspide del poder se toman actitudes violentas, eso baja en forma ineludible a todos los sectores sociales.

–¿Qué objetivos cree que persiguen los Kirchner al gobernar teniendo como método la confrontación constante?

–No lo sé bien, pero imagino que ese método tiene que ver con que Néstor Kirchner se sintió muy fuerte en algún momento. Ese sentimiento, en alguien que no sabe manejar el poder y que se enferma de poder, lleva a pensar que hay que dominar todo.

–¿Cree que Néstor Kirchner y su mujer están enfermos de poder?

–Kirchner, indudablemente; Cristina, en tanto, es una persona que hace lo que dice su marido. Yo, de hecho, no sé lo que íntimamente piensa ella, si bien veo que ahora se está moviendo con más criterio y ya no es la señora que gritaba, amonestaba, insultaba y descalificaba. Sin embargo, si hablamos de una gran reconciliación nacional en serio, el cambio tendría que ser de fondo y no de formas.

Inquina.

–¿Le llamó la atención la forma particular en que el kirchnerismo se enfrentó con el sector agropecuario?

–Sin dudas. Creo que Kirchner tiene una inquina extraordinaria contra el campo y va a hacer todo lo posible por perjudicarlo. La muestra es que se han lanzado mensajes muy agraviantes hacia el sector, y se han tomado decisiones que lo perjudicaron mucho. Un dirigente responsable habría pedido disculpas por tantos agravios gratuitos, pero Kirchner no sólo no lo hizo, sino que redobló la apuesta con gritos intemperantes, actos masivos… una barbaridad.

–¿Cómo cree que la gente de campo ve a Kirchner?

–El otro día, cuando lanzábamos el MPA en Santa Fe, me impresionó la respuesta que me dio un paisano joven, de unos 30 años, luego de que yo le mencioné a los presentes que había que insistir con un proyecto productivo a largo plazo porque el gobierno, en algún momento, nos va a escuchar. ¿Sabe qué me dijo? “Lo que pasa es que nos odian”. Eso cree la gente de campo de Kirchner, y no sé si no hay algo de cierto allí… Al principio no, pero ahora hay un gran rencor en el gobierno.

–¿Por qué dice que ahora existe ese rencor y no antes?

–Porque el gobierno siente que ese sector fue el único que pudo derrotarlo. De allí que acusaran a los hombres de campo de oligarcas, lo que es una ridiculez absoluta, más en una Argentina que divide la posesión de sus tierras cada vez que fallece un titular, en beneficio de sus sucesores. Desde que en el país se creó el Código Civil y existe la herencia obligatoria, la reforma agraria se hace en forma natural.

“Decir hoy que los chacareros son oligarcas equivale a tener una visión del sector propia de las décadas del ‘30 o ‘40″.

–¿Qué debe hacer, en este contexto, el sector del agro?

–No debe cometer errores. Puede seguir movilizándose, pero debe entender que no se puede recrear todos los días el mismo momento histórico que se vivió hace tres o cuatro meses, por una sencilla razón: el 90 por ciento de la gente cree que el campo ya le ganó al gobierno.

– Sin embargo, los productores están peor que antes. Ahora no existen las retenciones móviles, pero el intervencionismo estatal es asfixiante…

–Seguramente. Por eso hay que seguir insistiendo con los reclamos, pero el sector productivo debe ir más allá y prepararse para gobernar el país a través de las cámaras legislativas nacionales y provinciales y los concejos deliberantes.

“La pelea hay que ganarla desde adentro. Si los cuatro dirigentes de las entidades madres o si el `Torito’ Alfredo De Angeli fueran legisladores, del partido que sea, podrían hacer mucho más de lo que ya están haciendo por el campo”.

–¿Cómo imagina los tres años de gobierno que le quedan a Cristina Fernández?

–Con dificultades y muchas idas y venidas. Espero que las idas sean más que las venidas, y que la gente que la asesora la aconseje sobre temas sustanciales. No me gusta ver a mi presidenta jactándose de que nosotros estamos bien ahora mientras Estados Unidos se derrumba, como si nosotros estuviéramos en condiciones de enseñarle algo a una economía fortísima y con un potencial extraordinario. Ese concepto es tan ridículo que sólo puedo pensar que parte de un análisis absolutamente infantil.
“Es el peor momento para abandonar el gobierno”

–¿Qué piensa del matrimonio Kirchner desde el plano ideológico?

–Creo que presume de un progresismo que no tiene. En materia económico-social son neoconservadores. En materia productiva, en tanto, representan al liberalismo de los primeros tiempos, al de los fisiócratas, al de `dejar hacer al mercado’, al de `que cada cual se arregle solo’. El que diga que son progresistas en este aspecto, miente.

–¿Considera riesgosa para el país esta postura en cuanto a lo productivo?

–Me preocupa, en realidad, que no sólo no se les “cae” una idea en cuanto a lo esencial, que es lo productivo, sino que tampoco se dejan ayudar o siquiera copian modelos exitosos, como el de Brasil. Ni siquiera reparan en que un gobierno que se dice progresista no se puede pelear con los grandes empresarios, porque en el mundo no existe país importante sin ellos.

“Y cuidado que, cuando hablo de grandes empresarios, me refiero a quienes generan importantes ingresos, dan trabajo y mejoran la condición social, no a los amigos del poder”.

–¿Cómo analiza la manipulación de datos por parte del INDEC?

–Creo que es sólo un intento, porque no se puede tapar el sol con las manos. Todo el mundo sabe que hoy la inflación es del 25 al 30%. Negar esto genera descrédito para el gobierno, porque hace que hasta se desconfíe de los índices que pueden ser reales. ¿Qué certeza hay, actualmente, de que los índices de indigencia, pobreza y desocupación que difunde el INDEC sean los reales?

“De lo que estoy convencido es de que esto repercutirá sensiblemente contra el gobierno en las próximas elecciones. A la gente le molesta que aumenten los precios pero, si encima le dicen que no están aumentando y le mienten, la bronca crece mucho más”.

–¿Los presuntos hechos de corrupción en los que se ven involucrados funcionarios del gobierno no influirán?

–Creo que ese tipo de cosas no le interesan tanto a la gente como el hecho de no tener trabajo, que los precios aumentan a diario, que el fenómeno de la delincuencia va en alza o que no pueden curar a sus hijos cuando están enfermos o mandarlos al colegio.

– ¿Le molesta ver a ex funcionarios suyos en el entorno presidencial, ya sea ocupando cargos ejecutivos o legislativos?

–No. De hecho, hablo con varios de ellos. A veces me llaman para pedirme alguna opinión o consejo.

–¿Y qué les dice?

–Que es el peor momento para abandonar al gobierno porque tiene muchas dificultades. Necesitamos imperiosamente que Cristina Fernández haga pie porque le quedan tres años de gestión.

–¿Me está diciendo que hay quienes piensan en abandonar el gobierno?

–Sí, pero creo que eso sería un error como el que se cometió en la época de De la Rúa. No hay que abandonarlos (a los Kirchner) aun en el error, sino quedarse hasta último momento, porque de lo contrario se generaría una debilidad institucional que no le haría nada bien a la república.

“Lo mismo le digo a los dirigentes justicialistas: este es el peor momento para hacerle un vacío partidario al gobierno”.

–¿Qué crédito les da a quienes dudan de que Cristina Fernández pueda llegar al final de su mandato?

–Ninguno, porque es algo absurdo. El Justicialismo, por más que esté en desacuerdo, va a luchar por mantener la estabilidad institucional porque eso es más importante que soportar un mal gobierno. Eso lo tenemos en claro, porque los justicialistas hemos sido destituidos muchas veces.

“Lo que no descarto es un deterioro creciente de la imagen de la presidenta”.

–¿Piensa disputarle espacios de poder al kirchnerismo dentro del PJ bonaerense?

–En absoluto. No voy a ocupar ningún cargo político más.

–Pero podría apoyar a quienes sí pretendan enfrentarse al kirchnerismo dentro del PJ…

–Es que yo no sé si el partido ayuda, hoy, a quien ocupa espacios dentro de él.

–¿Cómo dice?

–Hay mucho descrédito hacia el PJ porque hace varios años que no funciona como partido. De hecho, no tuvimos candidato a presidente en la última elección porque el Congreso del PJ no se reunió para elegir a Cristina Fernández, sino que ella fue por otros partidos. Darle funcionamiento a un partido luego de tal letargo es posible, pero no a un año de una elección. Por eso hoy estoy más interesado en observar a los potenciales candidatos a la alternancia en el poder.

–¿Y cómo ve a la oposición?

–Creo que la gente quiere nuevos dirigentes con ideas renovadas, pero desgraciadamente la nueva política es peor que la antigua. Cada tanto visito al doctor Raúl Alfonsín y, cuando hablamos de este tema, nos agarramos la cabeza. Posiblemente haya dirigentes con futuro, pero en las primeras líneas dirigenciales de hoy existe una gran falta de liderazgo.

En pocas palabras

* “Néstor Kirchner es uno de los pocos dirigentes políticos que conozco que, cuando hay que resolver un problema, lo agrava. Cuando yo era gobernador bonaerense siempre le decía a los intendentes que, si tenían un problema, podían tomar distintos caminos, pero nunca agravarlo. El matrimonio Kirchner no sólo no cumple esta regla, sino que inventa problemas y después los escala… Es una cosa incomprensible”.

* “En política hay quien manda y quien conduce. Este último tiene la capacidad de marcar rumbos claros, fijar objetivos, convencer, dialogar, consensuar y seducir a la gente. Nada de esto intentó Kirchner porque no es un líder, sino un emergente de una situación muy particular. Eso sí: quien no sabe conducir, una vez que se queda sin plata, tiene problemas”.

* “Néstor Kirchner es el jefe político del grupo que gobierna el país. Desde diciembre del año pasado toma decisiones como si siguiera siendo el presidente, y es evidente que varias medidas que han perjudicado mucho a su mujer son de su autoría”.

* “No hay que echarle la culpa al chancho, sino al que le da de comer. (El secretario de Comercio Interior, Guillermo) Moreno hace lo que le mandan y, si bien tiene un estilo absolutamente reprobable, cumple con su función al pie de la letra”.

* “A pesar de que son los más cuestionados, los funcionarios denominados `pingüinos’, que integran el círculo áulico de Néstor Kirchner, son intocables”.

* “Hace un mes el diario “El Mercurio” , de Chile, me hizo un reportaje sobre el Mercosur. Me preguntaron cuál era la mejor dirigencia y les dije que primero estaba la de Brasil, luego Chile, después la de Uruguay y, en un cuarto lugar, las de Argentina y Paraguay. A raíz de estas declaraciones me pasó algo insólito: los paraguayos se enojaron conmigo”.
Propuesta para salir de la crisis

–En el año 2001 ya existía el Movimiento Productivo Argentino?

–Sí, y le llevamos a (Fernando) De la Rúa una propuesta de salida a la crisis planificada por referentes muy importantes del agro, la industria, el comercio y los gremios y el sector político.

–¿Ese proyecto incluía la idea de devaluar el peso frente al dólar?

–Sí, ese era uno de sus puntos. Muchos estábamos convencidos de que la convertibilidad estaba agotada, pero que antes de llegar a un punto límite era posible devaluar en forma planificada y ordenada, consensuada con todos los sectores, a fin de evitar situaciones traumáticas provocadas por la inflación.

–Evidentemente, a De la Rúa no le resultó atractivo el proyecto…

–Ni me contestó. No entendió que el plan que le proponíamos era un proyecto de desarrollo que había comenzado a ser gestado en 1984.

–¿Los Kirchner entenderán la propuesta del Movimiento Productivo Argentino?

–Mmm… no sé, pero según les `apriete el zapato’ deberán empezar a hablar del tema. Por eso estamos avanzando fuertemente, dentro del MPA, con planes sectoriales a 20 años.

“La presidenta, que tanto se sorprende de la calidad del empresariado brasileño y hasta dice que le genera cierta envidia, tiene que entender que hace 40 años que el gobierno de ese país y el sector empresario están trabajando codo a codo. El Estado brasileño es muy activo e innovador, no asusta a los inversores, sino que les fija metas a cuatro, cinco y diez años que todo el mundo sabe que van a ser respetadas. En nuestro país, si alguien quiere hacer una inversión, qué sabe lo que va a pasar siquiera el año que viene”.

– Cuando se refiere a planes, obviamente hay que hablar de financiamiento para los proyectos que se apuntalará…

–Hoy existen más de 80 cadenas de valor que podríamos impulsar sin grandes erogaciones. Si utilizáramos siquiera la mitad del dinero de los pagos anticipados de deuda que se hicieron para promocionar a diversos sectores en un marco de planificación y con metas claras, en 10 años Argentina cambiará como lo hizo Brasil.

–¿Por qué cita tanto a Brasil, tanto ahora como en sus disertaciones en el MPA?

–Porque es un país serio y confiable que crece a ritmo sostenido. En el cierre de mi campaña, en el ‘99, yo decía que teníamos que copiar a Brasil porque nos iban a pasar por arriba, algo que ya sucedió. De hecho, hacia ese país se están yendo nuestras industrias, mientras nosotros hacemos “versos” muy lindos sobre el progresismo.

Link: http://www.lanueva.com/edicion_impresa/nota/21/09/2008/89l067.html