La caída de Japón, la Argentina del este. Alieto Guadagni.

Share via emailShare on Facebook+1Share on Twitter

Es notable la persistente disminución de la importancia mundial de la economía del Japón, nación que había asombrado al mundo con su formidable crecimiento después de la derrota militar en 1945. El caso es que desde la década del noventa el crecimiento japonés es mínimo, esto ha causado su retroceso en el ranking mundial de las grandes economías, de manera que hoy la economía japonesa viene a la zaga de la economía china, cuya tasa de crecimiento anual ha sido desde hace veinte años más de cuatro veces mayor.

En los próximos años también la economía de la India será mayor a la japonesa. Este retroceso del Japón viene preocupando, habiéndose señalado a la esclerosis demográfica (cada vez más ancianos y menos niños) como un elemento clave en esta decadencia de la significación económica de esta nación. El caso es que, según The Economist, el cientista político japonés Takashi Inoguchi sostiene que Japón puede ser ahora llamado “La Argentina del Este”. Esta comparación apunta a recordarnos que hace 100 años Argentina integraba el lote de las 10 naciones económicamente más poderosas del planeta, y ahora no solo ha perdido posiciones en el escenario mundial, sino que en América Latina viene a la zaga de Brasil y México. Hasta aquí todo es cierto, pero la gran diferencia es que un país como Argentina enfrenta no en los próximos años, sino en nada menos que en las próximas décadas un escenario totalmente favorable y que, además, no esta ensombrecido aun por la esclerosis demográfica que afecta no solo a Japón sino también a muchos países europeos.

¿Qué está pasando y seguirá pasando en el mundo? En esta fase histórica de la Segunda Globalización (la primera abarco el periodo 1970-1914) crecen sostenidamente las naciones emergentes y en desarrollo, no las naciones industrializadas.

El caso que ahora hay 150 países emergentes y en desarrollo, que si bien representan menos de la mitad del PBI mundial en ellos habita nada menos que el 85 % de la humanidad. Como ahora crecen fuertemente todas estas naciones tenemos ya más de 5000 millones de personas que quieren comer mas proteínas animales, y esta es la gran oportunidad histórica para toda la agroindustria de los países en desarrollo que son eficientes productores de alimentos (además de muchas materias primas estratégicas) y que nunca recibieron los enormes subsidios asociados con las políticas agrícolas proteccionistas de Estados Unidos, Japón y Europa. Por esta razón podemos archivar la antigua teoría del “deterioro secular de los términos de intercambio”, presentada por ese gran economista que fue Raúl Prebisch, quien correctamente evaluó lo que ocurría antes de las irrupción de la Segunda Globalización en la década del noventa.

Esta teoría fue un concepto valido en el siglo pasado, pero no en el XXI. Es así como hoy Argentina enfrenta los mejores términos de intercambio internacional de los últimos cien años, esta relación entre los precios de las exportaciones y las importaciones es ahora nada menos que el doble de la vigente a mediados de los ochenta. Basta recordar cuales son los precios que vienen subiendo fuertemente en este siglo: el ranking viene siendo liderado por el oro y la plata, seguido por trigo y l soja y luego por cobre, petróleo y aluminio. Japón es una gran potencia tecnológica e industrial, con un capital humano bien potenciado y de alta calificación profesional, pero sus recursos naturales no han sido generosos en ninguno de estos siete rubros, mientras que Argentina es eficiente productor de cinco. Claro que con esto solo no basta, hoy son muchas las naciones ricas en recursos naturales pero que siguen sumidas en el atraso y la pobreza. Una buena dotación de recursos naturales es un excelente punto de partida para el despegue, que además se ve reforzado por esta onda larga de crecimiento mundial de las naciones emergentes (Kondratieff).

Pero esto de poco sirve sino esta potenciado por políticas públicas sensatas, que no desalienten la inversión, no ahoguen el esfuerzo exportador con primitivos “diezmos” tributarios, que fortalezcan la inclusión social y la calidad educativa y que no caigan en la antigua tentación de financiar al estado con el regresivo impuesto inflacionario.

Pero además, todo esto debe estar propiciado por un estado honesto, transparente y previsible. En este caso Argentina podría ser el Japón del Oeste de 1950.

Alieto Aldo Guadagni Miembro de la Academia Nacional de Educación.

Fuente: http://www.cronista.com/notas/255048-la-caida-japon-la-argentina-del-este