La investigación como buena inversión. Por Antonio Redolatti

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Si bien admitiendo que en su orientación actual no puede dar respuesta a todos los requerimientos, resulta oportuno hoy más que nunca, que el sector empresarial preste atención al sector científico tecnológico vernáculo.

En él existe una masa crítica que es y puede ser de trascendente utilidad para el desarrollo de una economía productiva. Dicho sin eufemismos es posible transformar investigación en dinero. Esta ecuación de tan simple enunciación ha sido materia de arduas discusiones en el sector científico tecnológico, y en nuestro entender la limitación a ese ámbito de discusión ha sido el error.

La misma debe plantearse en el sector empresarial. Pasar de la investigación a la empresa necesita conocimientos que el científico raramente posee. El investigador cree que su investigación va a transformarse en producto; es el resultado de horas, meses y hasta años de trabajo, parece esencial para su creador, pero no siempre será esencial para el consumidor.

Capacitado para trabajar en su laboratorio y en la sala de clase, el académico no tiene instrumentos, y tampoco obligación, de descubrir la rispidez de la realidad empresarial.

El camino para lograr el conocimiento, el que produce innovaciones, es fatigoso. Son años de idas y vueltas hasta llegar a la respuesta correcta. Se arriba entonces a la publicación, al reconocimiento de sus colegas. Pero eso no significa que se convierta en un producto que pueda llegar al consumidor. En ese estadio el sendero está solo comenzando, resulta esencial que el producto salga del laboratorio.

Sin perjuicio de valorar que en nuestra región el Estado intentó desarrollar iniciativas con participación de las Universidades Nacionales, como las incubadoras de empresas de base tecnológica, destinadas a relacionar científicos y aspirantes a empresarios; tal vez la mejor posibilidad resida en el interés concreto de las empresas en invertir en proyectos de desarrollo.

Los empresarios acostumbrados a luchar con el “asunto”, saben lo que tiene chance de llegar al “mostrador”. También cómo embalar el producto para agradar al consumidor.

Esta práctica no es nueva en países desarrollados como los EE.UU. donde capitalistas interesados en oportunidades de inversión recorren los pasillos de las Universidades, son los llamados “fondos de capital de riesgo de las empresas”, pero esta experiencia en nuestra opinión, es de difícil aplicación en nuestro medio.

Es hora de comenzar a mirar a nuestros vecinos Chile, Brasil y reconocer que ya han iniciado acciones concretas a partir de sus especiales características, mucho más cercanas a nuestra actual realidad socio económica.

La actual crísis sacude y obliga al sector científico tecnológico y a quiénes tienen la responsabilidad de conducir al Estado a racionalizar los recursos disponibles. Estos últimos deberán advertir que la masa crítica existente en el sector científico tecnológico, lejos de ser un lujo para mejores tiempos, es tal vez uno de los más aptos instrumentos para el desarrollo productivo que anhelamos.

Antonio Redolatti; Ex Presidente de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Pcia de Bs As- Premio “Doctor José A. Balseiro” 1995, destinado a estimular iniciativas orientadas a promover vinculación tecnológica entre las Universidades Nacionales y los sectores de la producción y servicios.(Ministerio de Cultura y Educación de la Nación).

  • 1 comentario

    • Luis Spelzini dice:

      Estoy “Total y Absolutamente” convencido de la “TOTAL vigencia que debería tener este articulo”.
      Afortunadamente, personalmente tuve el privilegio de tener un “mentor brillante”, (extranjero, formado en EE.UU. / Francia), que me guió y fundamentalmente me dio los recursos para concretar en la Industria, “Diferentes Productos” que salieron desde el Laboratorio para llegar a diversas Fábricas e Industrias nacionales e internacionales, Productos que actualmente están a la altura de los mejores del mundo.
      Por eso VALE TOTALMENTE el preciso final que resalto a continuaciòn.

      “La actual crisis sacude y obliga al sector científico tecnológico y a quiénes tienen la responsabilidad de conducir al Estado a racionalizar los recursos disponibles. Estos últimos deberán advertir que la “masa crítica existente” !!!!!!!!!!en el sector científico tecnológico, lejos de ser un lujo para mejores tiempos, es tal vez uno de los “más aptos instrumentos para el desarrollo productivo” que anhelamos”.

      Me gustaría agregar, ya que personalmente entiendo en este caso, “MASA CRITICA = MATERIA GRIS” que heredamos de anteriores Brillantes generaciones, que posicionaban a ARGENTINA dentro de los primeros países del mundo.

      o “Materia Gris” que lamentablemente exportamos a Todo el mundo y que estaríamos obligados a importar ampliándola permanentemente.

      Ing. Luis Spelzini, Ex Gerente de Producción, Investigación y Desarrollo / Quality Manager ISO 9000