La nueva mesa de negociaciones. Por Alieto Guadagni.

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La Unión Europea y el Mercosur han vuelto a la mesa de negociaciones en una reciente reunión en Buenos Aires. Recordemos que ya hace casi veinte años que comenzaron los primeros acercamientos bilaterales, que se formalizaron en Madrid (1995) con la firma del Acuerdo Marco Interregional. En esos momentos había tres razones que impulsaban a ambas partes a avanzar en las negociaciones, a saber: 1) Los europeos estaban preocupados por los avances de los Estados Unidos en el campo comercial del hemisferio; se había firmado en 1993 el Tratado de Libre Comercio de América del Norte con Canadá y México y, en la Cumbre de Miami de diciembre de 1994, Clinton había lanzado la ambiciosa iniciativa continental del ALCA. Esta acción era vista con preocupación por los europeos, por su gran presencia histórica en la América del Sur. 2) Por estas razones la UE avanzaba también en América latina respondiendo al desafío de los Estados Unidos con ambiciosos acuerdos de integración comercial con México (2000) y posteriormente con Chile (2003). 3) En la década del 90, el Mercosur visualizaba a la UE no sólo como un importante mercado para sus exportaciones, ya que en esos años los europeos absorbían más de la cuarta parte de sus exportaciones totales, sino también reconocía la gran importancia europea en los procesos de privatización y en los flujos de inversiones directas de alta tecnología y modernización productiva. El Mercosur tenía interés en el acceso a los mercados europeos (incluso los agroindustriales), pero también deseaba ser un polo de atracción para inversiones de este origen. En los años 90, la UE era el principal socio comercial del Mercosur y su mayor inversionista.

La reciente reunión de Buenos Aires significó la reanudación de los encuentros que se habían interrumpido en la reunión de Viena (2004). No fue alentador que antes de las nuevas negociaciones el Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia declarara que “la UE no puede llevar a cabo negociaciones que puedan poner en peligro a la agricultura francesa y europea”. En esta reunión fueron notorias las discrepancias coyunturales acerca de las medidas restrictivas atribuidas por la UE a nuestro país. Pero lo importante es destacar que el mundo ha cambiado mucho desde los años 90 hasta hoy, de manera que Europa no es ahora lo que era hace quince años y el Mercosur tiene en 2010 una visión distinta de la que tenía en la década pasada acerca de las urgencias de la política exterior orientadas a la apertura de mercados.

Es preciso señalar la decreciente gravitación europea en la economía mundial y en los flujos de exportación e importación. Hacia los años 80, los países que conforman la UE significaban la cuarta parte del PBI mundial, mientras que hoy representan menos del 20 por ciento. En los últimos quince años el PBI europeo apenas creció al 2,3 por ciento anual (mientras que el Asia emergente crecía al triple); este diferencial continuará en el futuro, ya que el FMI espera que hacia 2015 los países emergentes asiáticos crezcan a una velocidad cuatro veces superior al crecimiento europeo. Por estas razones se estima que en la próxima década el PBI europeo será menos de la sexta parte del PBI mundial. Desde el punto de vista poblacional, la significación de la UE es hoy muy reducida, ya que apenas seis personas de cada cien en el mundo habitan su territorio. Pero lo preocupante es la crisis estructural derivada del envejecimiento de su población, que se agravará en el futuro. Se estima que hacia 2050 la población europea se reducirá a 691 millones de habitantes, la cantidad de personas entre 20 y 60 años se reducirá a 317 millones (una caída del 25 por ciento), mientras que la cantidad de personas mayores de 60 años trepará a 230 millones (un incremento del 47 por ciento). Como señala Arriazu, serán graves los efectos económicos y fiscales de esta esclerosis demográfica, ya que apenas habrá 1,37 personas activas por cada persona mayor. Recordemos que en 1950 esta relación era de 4,4, mientras que en la actualidad ya cayó a 2,6.

El dato nuevo y relevante es la irrupción asiática en el escenario del comercio internacional; en el Asia emergente habita más de la mitad de la población mundial y su PBI total ahora ya es superior al europeo, mientras sus importaciones crecen aceleradamente y ya representan el 15 por ciento del total mundial. En los últimos 15 años las importaciones europeas apenas crecieron al 3,3 por ciento por año, mientras que las asiáticas emergentes lo hacían al 8,4 por ciento. En los primeros meses de este año las importaciones de la India y China crecen de manera acelerada (55 y 65 por ciento), mientras que el resto de los países emergentes asiáticos también registra un fuerte incremento (48 por ciento). Por su parte las importaciones europeas apenas crecen al 16 por ciento y las de Estados Unidos, un 21 por ciento. China ya es el segundo país importador, superado únicamente por Estados Unidos, pero desplazando nada menos que a Alemania. El ranking de las naciones por PBI nos indica que de las cinco economías más grandes, una está en América (Estados Unidos), otra en Europa (Alemania) y tres en Asia (China, Japón y la India).

En cuanto a la segunda diferencia señalada, digamos que la visión sobre las oportunidades del comercio mundial que hoy tienen los países del Mercosur es distinta de la prevaleciente en los años 90, y esto no tiene nada que ver con ideologías, sino simplemente con la realidad geopolítica. Recordemos que cuando comenzaron las negociaciones el Mercosur aspiraba a la apertura de los mercados agrícolas, bregando por el acceso a restrictivos mercados no sólo de la UE, sino también de los Estados Unidos; ahora esta aspiración sigue vigente, pero ha perdido intensidad y la prueba es el desinterés por la Ronda de Doha (que lleva más de una década de estancamiento). También han enfriado las aspiraciones negociadoras la permanencia de los subsidios y el proteccionismo agrícola en las potencias industrializadas, que se mantienen inconmovibles a pesar de los recurrentes discursos liberalizadores.

La principal razón de este relativo y reciente desinterés es la irrupción de casi 4000 millones de nuevos consumidores que desean consumir proteínas animales, y esta gente no está ni en Europa ni en los Estados Unidos, sino en el Asia Pacífico. De hecho, los sectores más dinámicos de las producciones exportables del Mercosur tienen hoy su atención concentrada en la evolución de los nuevos y grandes mercados asiáticos. En los próximos años interesarán mucho más el rumbo y la orientación de la política de importaciones de los nuevos emergentes del Asia Pacífico que ver cómo evoluciona el arraigado proteccionismo agroindustrial europeo, liderado desde hace cincuenta años por Francia, acompañada ahora por nueve países europeos. Pero a no confundirse: Europa seguirá siendo un actor importante. Su nivel científico-tecnológico más su capacidad de innovación empresarial y de generación de flujos de inversión externa le asegurarán una ubicación relevante en el escenario internacional. Al mismo tiempo no olvidemos que el PBI per cápita europeo es siete veces superior al chino, lo cual implica importantes niveles de demanda, particularmente para bienes agroindustriales de alta calidad.

La reunión de Buenos Aires ha significado la formalización de la nueva agenda de negociaciones. Pero seamos realistas: para que prosperen en serio estas negociaciones son imprescindibles dos requisitos ineludibles: a) que en el seno del Mercosur predominen los intereses “ofensivos” de apertura de mercados para sus exportaciones sobre el interés proteccionista y “defensivo” hacia nuevas importaciones, y b) que la UE encare una auténtica liberalización de su comercio bilateral agroindustrial, sin las históricas distorsiones e inequidades que viene practicando desde hace ya casi medio siglo, propiciadas fundamentalmente por Francia. No podrán existir avances sustantivos en acuerdos entre bloques comerciales si no hay una auténtica vocación de apertura e integración.

© LA NACION

El autor es economista y profesor de cursos de posgrado en la UTDT

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1289474