LOS MUNICIPIOS Y EL FUTURO

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por Alfredo Atanasof Sec. Ejecutivo de MPA
El origen de la institución que hoy llamamos municipio o municipalidad puede ser rastreado hasta los tiempos de la Antigua Roma. En ese entonces se llamaba Municipium a una ciudad libre, que se gobernaba de acuerdo con sus propias leyes. Los habitantes de los Municipium tenían los mismos derechos y privilegios que los ciudadanos romanos.
Más tarde, los ayuntamientos, las municipalidades, las alcaldías o los concejos, como se llamaron en España, fueron la base sobre la que se organizó el reino. Hoy, en la mayoría de los Estados modernos, un municipio es la división administrativa más pequeña que posee sus propios dirigentes representativos, elegidos democráticamente.
Generalmente, el municipio es el órgano administrativo de menor rango territorial y, por tanto, el más cercano al ciudadano. Es el que tiene el contacto más directo y frecuente con los habitantes de un territorio. Es por eso que suele decirse que el municipio es la puerta de entrada de los individuos en la ciudadanía.
De allí se desprende que imaginar qué futuro queremos para un municipio es, en gran medida, decidir cómo va a ser la calidad de vida de la gente que lo habita: cómo va a trabajar, a criar a sus hijos, a relacionarse con sus vecinos, a aprender, a divertirse, a atender su salud.

Ahora bien, ¿en un mundo que cambia exponencialmente, en el que todos los días aparecen nuevos avances tecnológicos —que no siempre significan una mejora para la vida cotidiana—, nuevas tendencias y nuevas necesidades, cómo hacer para definir qué futuro es el mejor, el más deseable para la gran mayoría y al mismo tiempo el que está a nuestro alcance?

Es una pregunta que está siempre presente en el día a día de los intendentes y sus equipos, obligados a tomar decisiones que comprometen a largo plazo las condiciones en que su territorio se va a desarrollar, a veces sin tener las herramientas para evaluar lo acertado o no de las decisiones.

Es por eso que, en el mundo, ha comenzado hace varias décadas a aplicarse un conjunto de herramientas que permite evaluar ventajas y riesgos, y decidir cuál es el mejor camino a seguir para arribar a un objetivo definido como deseable. Ese conjunto de herramientas se llama prospectiva.

¿Por qué es necesaria la prospectiva?

Hasta hace algunos años, digamos hasta la segunda mitad del siglo pasado, los seres humanos pensábamos en el futuro de cuatro maneras: pronóstico, predicción, previsión y proyección. Analicemos cada una de ellas:

Pronóstico: Se refiere al desarrollo de eventos futuros generalmente probables; representa juicios razonados sobre algún resultado particular que se cree el más adecuado para servir como base de un programa de acción.

Predicción: Se basa en teorías determinísticas y presenta enunciados que intentan ser exactos respecto a lo que sucederá en el futuro.

Previsión: Pretende dar una idea de los sucesos probables a los cuales será preciso adaptarse, conduciendo a decisiones inmediatamente ejecutables.

Proyección: Brinda información sobre la trayectoria de un evento, asumiendo la continuidad del patrón histórico. Provee una serie de alternativas a considerar.

Estos cuatro modelos participan de una característica común: parten del pasado, de la experiencia y de la historia para imaginar lo que vendrá. Pero, como decimos más arriba, la aparición de nuevos conocimientos y nuevas tecnologías ha acelerado el ritmo de los cambios de manera exponencial, de modo que el futuro, cuando arribamos a él, se parece cada vez menos a lo que imaginábamos desde el pasado.

En lapsos tan breves como diez años, esos cambios son tan enormes que a veces hasta es difícil para quienes los hemos vivido recordar cómo era nuestra vida antes. Pensemos en las comunicaciones antes y después del celular, en la medicina antes y después del mapeo del código genético o en la producción antes y después de la robótica y la computación y tendremos un panorama claro de lo que estamos hablando. Es aquí cuando hace su entrada la prospectiva.

Prospectiva, el modelo adecuado

La prospectiva (o estudios de futuro, como también se la conoce) es el estudio sistemático de posibles condiciones del futuro. Incluye el análisis de cómo esas condiciones podrían impactar sobre nuestros intereses y nuestras metas.

Su gran ventaja consiste en que concentra la atención sobre el futuro, imaginándolo a partir de este y no del presente o del pasado.

La prospectiva fue pensada desde su origen para facilitar una amplia, abierta, holística penetración en el futuro, y permitir así la evaluación de sensibilidades, riesgos y oportunidades. Por ello, hoy cada vez que se trabaja seriamente en la construcción de estrategias se apela fundamentalmente a la prospectiva.

La prospectiva, que ya está incorporada a los equipos de gobierno de muchos países y regiones, incluyendo Chile, Uruguay, Perú, Colombia, Brasil y México, es lamentablemente todavía poco conocida y menos aún aplicada en nuestro país, a pesar de que es la gran herramienta con la que cuentan las autoridades de un territorio para cumplir a carta cabal con sus responsabilidades y tomar sus decisiones sobre una base sólida de conocimientos.

El Movimiento Productivo Argentino y la prospectiva

En el Movimiento Productivo Argentino consideramos que nuestra razón de ser es ofrecer a la sociedad en su conjunto herramientas e insumos que aporten a la construcción de una Argentina en la que cada vez vivamos mejor, en la que el desarrollo armónico de las potencialidades del país y su gente genere un crecimiento productivo sostenido en términos de calidad y cantidad, y en el que esa riqueza generada se distribuya con justicia, para generar inclusión social y bienestar en todos y cada uno de los habitantes.

Por esa razón nos parece fundamental poner al alcance de todos, pero especialmente de aquellos con responsabilidades de conducción, las herramientas que ofrece la prospectiva.

Para lograrlo, hemos suscrito un convenio con la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales que nos permite acercar cursos introductorios a las materias fundamentales con las que trabaja la prospectiva, con el objetivo de capacitar individuos y equipos que forman parte de las distintas estructuras de Gobierno, para que funcionen como polea de transmisión y amplificación en sus ámbitos de acción.

Es por eso que hemos diseñado una diplomatura universitaria de cuatro meses de duración, con un régimen semipresencial, al cabo de los cuales el alumno estará capacitado para la toma de decisiones estratégicas con base en la metodología de la prospectiva.

Esta diplomatura ha sido pensada especialmente para formar agentes que actúen como facilitadores y monitores en procesos internos de planeamiento prospectivo aplicados a problemáticas municipales o territoriales, para capacitarlos en el manejo de herramientas conceptuales, metodológicas y operativas básicas para llevar adelante diversos análisis de futuro en sus respectivas instituciones y sociedades, y realizar el análisis prospectivo estratégico de instituciones, áreas, sectores o de un conjunto social con la retroalimentación y el seguimiento de un tutor.

El autor fue jefe de Gabinete (2002-2003).
Nota Original (InfoBae)