Nada bueno puede esperarse. Entrevista a Eduardo Duhalde Por Roberto Battaglino.

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Desconfía del efecto de las medidas del Gobierno ante la crisis. Vaticina una derrota electoral de los Kirchner el año que viene. Para 2011, posiciona a Macri, Solá y varios gobernadores y ex, entre los que no están ni Schiaretti ni De la Sota. Video (ver desde el link)

Conocedor de que las falencias se desnudan cuando se hacen alardes en sentido contrario, Eduardo Duhalde es hábil para mostrar fortalezas bajo la falsa apariencia de la debilidad.

El ex presidente procura marcar distancia de cosas en las que está muy involucrado y trata de mostrar cierto desconocimiento de situaciones que maneja al detalle. El mejor ejemplo es cuando habla de la política cordobesa, sobre la que dice saber sólo por lo que le comentan unos primos calamuchitanos (“que son muy radicales”, aclara), aunque cuando se pone a hablar demuestra conocer con precisión lo que ocurre por estas tierras.

Lo mismo sucede con su armado del peronismo poskirchnerista. Usa el eufemismo “me consultan” para referirse a la articulación que están haciendo, en la que aparecen Mauricio Macri y Felipe Solá como favoritos, sin reparar en elogios para varios gobernadores justicialistas, en una lista en la que no está incluido el cordobés Juan Schiaretti.

Sin medias tintas, Duhalde no ve nada bueno en la gestión de los Kirchner, aventura tiempos difíciles, vaticina un duro revés electoral en las parlamentarias del año que viene, pero no cree que haya una crisis institucional como la de 2001-02, la que lo depositó a él como presidente.

Habla permanentemente de la necesidad de renovar la política, aunque en su paso por Córdoba para presentar el Movimiento Productivo Argentino, se mostró con dirigentes archiconocidos del peronismo cordobés.

En una visita a la sede integral de La Voz del Interior , Duhalde dialogó con este diario.

–¿Cuál es su valoración del paquete de medidas anticrisis del Gobierno nacional?

–El momento no es oportuno. Ante la escasa credibilidad del Gobierno y una incertidumbre como nunca se ha visto, las medidas no van a tener el efecto que busca el Ejecutivo.

–¿Por dónde habría que haber encarado?

–No era el momento. Había que buscar fondos por otros lados, pero esto no creo que tenga efecto. Hay cosas auspiciosas, como el apoyo a las Pyme o la creación del Ministerio de la Producción, aunque dudo de que tengan el efecto deseado.

–¿Cómo imagina el impacto de la crisis mundial en el país?

–Evidentemente no vamos a salir indemnes. Nada bueno puede esperarse, no sé cuál será el impacto.

–¿Se puede trazar algunos paralelismos con la crisis de 2001-2002?

–No, esta situación es como la de 1997, cuando entramos en recesión y las empresas se quedaron sin posibilidad de financiamiento. Como aquella vez, ahora se niega la crisis y se sigue confiando en los efectos del derrame, que no se va a dar. En 1997 se apostaba a la convertibilidad y hoy a las ventajas competitivas de nuestra producción. En ambos momentos, se confunde crecimiento con desarrollo. El crecimiento puede ser casual, de hecho gran parte del crecimiento fue casual por el aumento de las commodities. El desarrollo no es casual y este gobierno hizo todo en contra del desarrollo: eliminó incentivos para la producción y después atacó a los empresarios. En vez de generar un clima de confianza, se generó la sensación de que tener mucho capital es algo negativo.

–¿Se sintió traicionado?

–Me importa poco lo personal. Lo que me importa es que se atacó a dos sectores que ayudaron muchísimo a salir de la crisis: la Iglesia y el campo. Ambos fueron un sostén de la Argentina. Así como cuando se comete un crimen desde el Estado se lo considera de lesa humanidad, cuando se cometen otros delitos, como calumniar, injuriar, desde el Estado, también es gravísimo, porque el Estado está para otra cosa. Aun así, la crisis no va a impactar como en 2001, porque hay reservas y superávit fiscal.

–¿La crisis puede tener ventajas para Argentina?

–Lo que tenemos que intentar es salir lo menos magullados. Debemos intentar acomodarnos en el nuevo orden que se va crear. Hoy estamos peleados con todo el mundo, hasta con hermanos y amigos como Uruguay y España. España es el único país que nos ayudó en serio y ahora estamos pelados hasta con ellos. Tal vez sea una oportunidad para reincorporarnos al mundo.

–¿Hay posibilidades de que cambie el estilo de los Kirchner?

–Es muy difícil, porque están convencidos de que es una forma de mantener poder. No se puede construir poder a partir del enfrentamiento permanente.

–¿Va a haber un castigo a los K en la próxima elección legislativa?

–Indudablemente.

–Cuando anteriores gobiernos perdieron una elección legislativa, la crisis institucional fue muy profunda.

–Espero que el sistema democrático esté maduro, para que después de una derrota electoral haya un replanteo profundo. Clinton perdió su primera elección legislativa, reconoció errores y después le fue muy bien.

–¿Hay riesgo de un colapso como en 2001?

–No veo riesgos ciertos, se ha fabulado que con la derrota de la votación del campo estuvieron por abandonar el poder. Tal vez una derrota electoral los deje shockeados, pero no sé.

–¿Mantiene su promesa de no participar más como candidato?

–Sigo convencido de que deben venir nuevas generaciones, dirigentes nuevos, aunque con experiencia en gestión. Me alegro de que se organice la oposición, descreo de los que quieren gobernar sin experiencia en provincias, veo bien a algunos gobernadores. Sólo trabajo en el Movimiento Productivo y a quienes me piden consejos se los doy. El justicialismo debe superar su crisis interna y presentar una nueva imagen en 2011.

–Pero en 2009, el PJ puede ir dividido.

–Seguramente, en todas las provincias ocurrirá eso por la estrategia de confrontación de los Kirchner.

–¿El peronismo anti-K es mayoría?

–Amplia mayoría. Hablo con muchos gobernadores que no se animan a decir en público lo que dicen en privado. En lugar de reclamar lo que les corresponde, prefieren sobrevivir.

–¿Felipe Solá puede ser el referente o candidato?

–Cualquier gobernador o ex gobernador exitoso puede ser. Rodríguez Saá, Das Neves, Capitanich, Alperovich. Para tener un respaldo nacional, deben armar un proyecto y dirimir en una interna transparente que lidera

–¿Y Mauricio Macri?

–Tiene una carrera de obstáculos que le pone el gobierno sólo porque se llama Macri. Si sortea esos obstáculos, puede quedar muy bien en 2011.
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