NUBARRONES SOBRE NUESTRAS DEMOCRACIAS. HECTOR SCHAMIS.

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En América Latina el estado actual de las democracias es entre preocupante y alarmante. De izquierdistas como Chávez a derechistas como Uribe en años pasados, pretender modificar la constitución para quedarse en el poder se ha vuelto una práctica recurrente. Chávez incluso eliminó la limitación de los períodos presidenciales, y Rafael Correa, Evo Morales y algunos voceros del gobierno de Cristina Kirchner proponen nuevas reformas que permitan postularse a un tercer término consecutivo .

Una elección no garantiza per se un ejercicio democrático del poder, pero lo grave es cuando ambas nociones son incompatibles en la práctica. Como con las “leyes habilitantes” en Venezuela, los “proyectos urgentes” en Ecuador y las “facultades extraordinarias” en Colombia, la manipulación de las reglas constitucionales normaliza un sistema donde, sobre la base de mayorías electorales, el Ejecutivo legisla a voluntad.

En Argentina, la Presidenta solicita la renovación de los “superpoderes,” previstos para situaciones de emergencia económica, en el mismo discurso en que se jacta de extraordinarias tasas de crecimiento.

La separación de poderes también se desdibuja si la Corte Suprema es un apéndice del Ejecutivo -en Argentina bajo Menem, Ecuador bajo Lucio Gutiérrez, y Venezuela bajo Chávez- o si el gobierno desobedece fallos judiciales -costumbre de los Kirchner-. En Nicaragua, Ortega fue reelecto sin siquiera molestarse en reformar la constitución, que prohíbe dos períodos presidenciales consecutivos: la Corte Suprema “legalizó” su candidatura.

La degradación institucional es trágica en la esfera de la libertad de prensa.

En Brasil y México, los medios son blanco frecuente de narcotraficantes, y en Colombia, también de guerrilleros y paramilitares. El secuestro y el asesinato son corrientes, y cuando se trata de una periodista mujer, también la violación. Honduras es líder mundial en asesinatos de periodistas. Correa re-criminalizó el desacato bajo el rótulo de “excesos de la prensa”.

El gobierno argentino sigue intimidando, ahora con control del papel prensa , y en Venezuela, el Presidente otorga, revoca o suspende licencias a voluntad.

Estos gobiernos pregonan la justicia social, justificando la discrecionalidad para acelerar la redistribución de la riqueza; como si algunos derechos debieran ser violados para que otros se cumplan. Nada más errado. Cuando los ciclos cambian y la economía se contrae, un orden normativo débil magnifica las desigualdades preexistentes, perjudicando a los pobres desproporcionadamente.

El progresismo sólo es sustentable si está anclado en los procedimientos del Estado constitucional. Este falso progresismo no es más que un relato para abusar del poder, y el abuso del poder es el embrión del autoritarismo.

Los regímenes militares pertenecen al pasado, pero el derecho al disenso sigue sin tener un reconocimiento y valoración plena.

La normatividad democrática está en riesgo con presidentes que, libremente elegidos, usan el poder para despedazar la libertad de quien no se enrola detrás de ellos y no se somete a su arbitrariedad. La evolución ha girado en U: la democracia en América Latina es una especie amenazada.

Fuente: http://www.clarin.com/opinion/Nubarrones-democracias_0_646135440.html

  • 1 comentario

    • juan antonio dice:

      Estas deformaciones autoritarias, dictatoriales y de democracias vacias, son consecuencias de analfabetismo civico, una justicia subordinada al mejor postor político, empresarios oportunistas, banqueros al servicio del zaqueo a la sociedad, de organismos internacionales subordinados a los poderes financieros que han destrozado a la Unión Europea y así la humanidad va camino a su destrucción. Lamentable si alguien quiere mejorar todo esto de verdad no encuentra apoyo, para construir circuitos virtuosos en lo social y en lo institucional.