Ojalá Cristina escuche a Marcó del Pont y ponga racionalidad en la economía. Por Javier Gonzalez Fraga.

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Ojalá Cristina escuche a Marcó del Pont y ponga racionalidad en la economía.

Por Javier Gonzalez Fraga.

El ex presidente del Banco Central, Javier González Fraga, dice que desde 2006 la política económica fue decepcionante. Por otro lado, afirma que es clave controlar la inflación.

A Javier González Fraga el despido de Martín Redrado lo sorprendió de vacaciones en París. Este economista, que supo dirigir el Banco Central en los primeros tiempos de Menem, asegura que los costos de esta crisis son altos en términos políticos y económicos. Sin embargo, le pone algunas fichas a Mercedes Marcó del Pont, la sucesora de Redrado. La conoce desde que juntos frecuentaban a Eduardo Duhalde en el dramático 2002 y dice que es una economista sólida y que tiene carácter. “Su papel será introducir racionalidad a la política económica, que es decepcionante desde 2006. Y controlar la inflación”.

Usted fue presidente del Central. ¿Cómo es la relación con la Casa Rosada?

El Banco central tiene que ser independiente para una sola cosa, resistirse a los reclamos de financiamiento del Tesoro. No concibo un Banco Central que no reciba instrucciones del Ejecutivo. Eso no existe en ningún país. Mucho más importante que la letra chica sobre el funcionamiento del Banco, es el carácter, la personalidad de los que ocupan el cargo. Cuando Menem me llamaba para preguntarme sobre el tipo de cambio o sugerirme cualquier cosa, yo no le recibía ninguna sugerencia y cuando me pidió que sostenga un tipo de cambio determinado, le dije: cierro el mercado hasta que me acepte la renuncia.

¿La ve a Marcó del Pont frenando a Cristina Kirchner?

A Mercedes le sobra personalidad, es una economista capaz, firme, que ha tenido cargos importantísimos pero no protagónicos. Ahora tiene un cargo protagónico y se la va a juzgar por este cargo. Pero ella tiene la posibilidad de introducir racionalidad en la política económica, algo que el Gobierno perdió desde 2006. Tiene la oportunidad de poner un freno a las políticas de Guillermo Moreno y Néstor Kirchner. Tendrá que hacer creíble el Indec. Hacia el interior del Banco Central hay buenos profesionales, una situación sólida de reservas, no hay problemas en los bancos, que están sólidos y existe una buena perspectiva de la cosecha. La deuda es manejable, está en 50 a 55% del PBI. Cuando yo asumí en 1989 había 60 millones de dólares en efectivo en el Central. Ojalá la Presidenta la escuche.

¿Cuál es el principal problema de la economía?

El desborde inflacionario. Coincido que el combate a la pobreza pasa por el crecimiento y el desarrollo. Pero todos sabemos que con inflación no hay crecimiento económico, ni desarrollo, ni inversiones.

¿Cómo se combate?

Con política fiscal. Hay que introducir racionalidad en el gasto público. Fíjese lo que ocurre con los subsidios. Hoy se subsidia a los que consumen lomo en Puerto Madero, a los que compran lácteos caros. Yo pago en este departamento ( un piso en avenida Libertador) $16 mensuales por el gas. Es ridículo. Hay subsidios que deben ser revisados, porque benefician a los que más tienen y además hay distorsiones con el resto del país. Un boleto mínimo en Buenos Aires cuesta $1,10 y en Tucumán, 1,80. En un tambo a 100 kilómetros de Buenos Aires y donde empleo a 10 personas pago cuatro veces más.

¿Es partidario de un ajuste en el tipo de cambio?

En los últimos 6 meses tuvimos una inflación del orden del 15% anual con un debilitamiento del dólar del 15%, porque se valorizaron las monedas de nuestros principales socios comerciales, como Brasil y Chile. Eso nos permitió seguir siendo competitivos. Pero en las últimas semanas la situación cambió, el dólar se fortaleció y si el real llega a 2 por dólar, los empresarios van a pedir devaluación y con razón. Un escenario de dólar fuerte obliga a devaluar en términos nominales y eso puede espiralizar la inflación. Para evitarlo, hay que controlar en serio la inflación.

¿A qué atribuye que los precios se estén disparando?

A que nadie invierte. Hoy los empresarios que enfrentan una mayor demanda responden con mayores precios. Esto se combate generando señales muy claras para la inversión sin tocar las reglas de juego. Y también eliminando del gasto público las partidas que pueden ser eliminadas. Hay que mejorar la recaudación.

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