Por qué no comparto el Modelo de Acumulación y Distribución e Inclusión. Por Alieto Aldo Guadagni.

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PORQUE NO COMPARTO EL “MODELO DE ACUMULACION Y DISTRIBUCION e INCLUSION”

Por Alieto Aldo Guadagni 7 de Mayo de 2009

No comparto el denominado modelo de “acumulación y distribución e inclusión” por la sencilla razón que esta denominación no corresponde a la realidad de la administración K.

PORQUE NO ACUMULA?

La base de la acumulación capitalista se genera en el proceso ahorro-inversión y lo que se observa en los últimos años es que este proceso esta orientado ahora hacia la fuga del ahorro interno hacia el exterior (40.000 millones de dólares) desde el 2006 hasta marzo de este año.

El sector productivo debe estar asentado sobre un sector energético solido, dinámico y con autoabastecimiento para consolidar la seguridad energética tan apreciada en el mundo globalizado. En este “modelo” se evaporan mes a mes las reservas de petróleo y gas por falta de inversiones. Algo similar esta ocurriendo con el capital invertido en el stock ganadero que también disminuye y puede comprometer el abastecimiento interno a partir del año próximo.

El “modelo” no entiende la revolución de los alimentos del siglo XXI, impulsada nada menos que por el 60 por ciento de la población mundial que ahora demanda proteínas animales, y que lo seguirá haciendo por las próximas décadas. Es incapaz de diseñar y ejecutar una inteligente política que promueva la transformación de proteínas vegetales en proteínas animales, fortaleciendo la cadena agroindustrial . De esta manera nos condenan a exportar pocas materias primas agrícolas. El desarrollo de una vasta red de unidades industriales en las zonas productoras dedicadas a incorporar valor agregado a estas materias primas es la mejor receta para tener un país federal y regionalmente equilibrado gracias a estas nuevas actividades. Nuestra producción agrícola caera este año alrededor de un 30 por ciento, parte importante por la sequia pero otra parte por ignorancia de la dinámica de estas actividades que ha justificado muchas medidas anti-productivas. La próxima siembra de trigo puede ser la menor desde 1902.

En plena recesión mundial y local sigue gravando con retenciones a todas las exportaciones de manufacturas industriales (caso único en América Latina), esto contribuye a que apenas ocupemos el 11 lugar en América Latina en crecimiento de las exportaciones.

El “modelo” no entiende que el país necesita un renovado ferrocarril de cargas y de transporte fluvial para movilizar más de 140 millones de toneladas. En lugar de eso se entretiene con un muy costoso proyecto de tren bala (como Japón, Alemania, Francia y España únicos países en el mundo que lo tienen pero primero modernizaron su red ferroviaria convencional). Mientras tanto la red urbana ferroviaria es deplorable y no puede crecer en cobertura captando a gente que debería abandonar el auto que congestiona y contamina. Sin ferrocarril urbano de calidad no hay solución al problema del transporte de las personas.

La política “anticiclica” del modelo no contribuye a sostener el consumo porque concentra sus programas en sectores medios y altos de la población que en lugar de aumentar su consumo liberan ahorro privado y pueden así comprar dólares. El impulso a la demanda debería concentrarse de una manera efectiva mejorando y expandiendo los programas sociales y los fondos temporarios por desempleo.

El “modelo” invierte mal los recursos públicos dedicados a la inversión. Utiliza mecanismos oscuros para ejecutar las obras públicas, mecanismos que son compatibles con un aumento injustificado en los sobrecostos. La ausencia de transparencia en el manejo de los fondos públicos lleva a importar desde 2004 por centenares de millones de dólares anuales de fueloil contaminante en compras directas y sin licitación de precios (Enarsa y PDVSA de Venezuela). Como puede el “modelo” justificar o explicar estas compras en un país que exporto 1,7 millones de toneladas el año pasado?

No puede “acumular” un modelo que desalienta la inversión privada de riesgo y solo ampara las que encuadran en el denominado “capitalismo de amigos”. La ausencia de inversiones debilitará en el futuro nuestro propio crecimiento porque aparecerán estrangulamientos de capacidad en varios sectores estratégicos.

En el mundo moderno las inversiones productivas a largo plazo requieren normas que pueden ser estrictas y rigurosas, pero deben ser transparentes y estables, Un “modelo” que utiliza como termómetro básico de todas las actividades económicas indicadores torpemente falseados por el INDEC no puede promover la acumulación de capital productivo de riesgo.

Finalmente el modelo no “acumula” con sentido federal porque no asegura una adecuada coparticipación federal de impuestos, el año pasado transfirió a las provincias apenas el 31,7 por ciento de su recaudación total neta de seguridad social, violando así el piso legal del 34 por ciento (articulo 7 de la Ley 24358). Es el valor más bajo de los últimos 50 años. Recordemos que la ley negociada por entonces Gobernador Cafiero en enero de 1988 establecía una coparticipación automática a favor de las provincias del 56,6 por ciento. Sin federalismo fiscal no hay federalismo político, y los gobernadores son meros delegados del Ejecutivo Nacional.

PORQUE “NO DISTRIBUYE NI INCLUYE”

Porque sus programas sociales son mezquinos e insuficientes comparados con Brasil, México y Colombia. En plena crisis del 2002 Argentina dedicaba proporcionalmente más recursos a los sectores postergados que en la actualidad, cuando la economía es un 50 por ciento mayor. Quiere esto decir que el modelo es “regresivo” y no “progresivo”.

Porque ignora la pobreza existente que afecta hoy día a uno de cada tres argentinos. Pero como se falsifican las estadísticas del Indec el modelo cree que ha reducido la pobreza, sin advertir que la inflación de los últimos años ha creado más de 4 millones de nuevos pobres. Si el gobierno se cree sus propias cifras no podrá nunca tener una política social inclusiva en serio.

Porque ha concentrado enormes subsidios, principalmente en el sector energético, en los sectores medios-altos de la sociedad en lugar de implementar una verdadera tarifa social que asegure el consumo de los más pobres.

Porque no tiene propuestas concretas y efectivas para mejorar no solo la cobertura sino particularmente la calidad de la escuela pública, que es la única chance que tienen los núcleos más humildes de quebrar la “reproducción intergeneracional de la pobreza”, olvidando así el mandato de Eva Perón que sostenía que “los únicos privilegiados son los niños”.