Seguridad alimentaria, derecho fundamental y obligación del Estado. Por Alfredo Atanasof.

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Históricamente, en nuestro país debatimos acerca de la fijación o la regulación de precios que pagamos para los alquileres, en algunos casos, la educación, los honorarios a los profesionales, las tarifas de los servicios, los peajes por conducir en una autopista, etcétera. Pero el costo de los alimentos básicos requiere un tratamiento especial. Se dijo en la Cumbre Mundial de la Alimentación: “Existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana”.

Este es el momento en que el Gobierno tiene la responsabilidad de regulación para que sectores monopólicos u oligopólicos no abusen en la fijación de precios y, así como se regula el valor del dólar con intervenciones en el mercado, se deberían regular los precios de alimentos básicos.

En el Movimiento Productivo Argentino desde hace un mes se realiza un relevamiento semanal de los precios de quince productos básicos comparando los del Mercado Central, ubicado en la localidad de La Matanza y las grandes cadenas de supermercados del Conurbano bonaerense; se confecciona un índice de desfasaje de precios minoristas que nos muestra una gran diferencia entre estos. Esta diferencia resulta absolutamente injustificada. Sólo un ejemplo ilustrará acabadamente la situación: el atado de acelga, en el Mercado Central, cuesta 10 pesos y el promedio de las cadenas de supermercados es de 56,15 pesos, con una diferencia de 461,53%; adicionalmente puede mencionarse el conflicto con tamberos por el precio de la materia prima, la desaparición de la manteca de las góndolas de supermercados, la baja en el consumo de carne vacuna y la puja por establecer valores de las tarifas de servicios, lo que muestra la faceta menos amable de una realidad donde el conflicto social empieza a asomar cada vez más elocuentemente.

Asimismo, desde el Movimiento Productivo Argentino se le está proponiendo al Gobierno, junto a otras asociaciones de consumidores, actuar rápidamente para detener el deterioro de las economías familiares y pasar este mal trago que no parece una situación coyuntural sino una situación consolidada en la comercialización de alimentos. Con base en la experiencia exitosa de las acciones que se desarrollan en Europa en este respecto, los mercadillos, proponemos provocar un acercamiento de productores y consumidores para neutralizar la distorsión en la cadena de comercialización.

Básicamente, se expone un programa que, lejos de ser una acción sectorial, recabe la opinión de todos los actores sociales y de esa manera se realicen acciones comunes con la participación del Gobierno nacional, los provinciales, los municipales y los actores sociales, políticos y económicos. Se plantea la creación de centros de abastecimiento en todos los municipios, en el marco de esfuerzos públicos y privados con los mismos precios del Mercado Central, para buscar, de esta manera, sin retornar a una política de fijación de precios, establecer una regulación social compartida con el Gobierno y así evitar las políticas monopólicas abusivas y favorer a los sectores sociales más desprotegidos y vulnerables. Se puede hacer, no es difícil, sólo hace falta la decisión política.

Fuente: http://www.infobae.com/opinion/2016/08/23/seguridad-alimentaria-derecho-fundamental-y-obligacion-del-estado/